viernes, 17 de septiembre de 2021

NOTAS PARA SER FELIZ

A Xora, alma en este camino.

La felicidad es un estado de la consciencia, estado de satisfacción, de alegría, en que tus sueños y vibraciones elevadas parecen tomar cuerpo. Parecen realizarse.

Todos tenemos derecho a ser feliz, pero no todos tenemos los merecimientos para ser felices.

Esos merecimientos dependen de las relaciones que tengamos con la Ley Divina, de las acciones cometidas en la presente existencia, o en existencias anteriores.

A veces uno ve personas muy honestas y honorables, honradas y puras, pero tienen terribles errores y pecados en vidas pasadas.

Cuando auscultamos profundamente la psiquis del ser humano, podemos observar que los fracasos, los tropiezos y dolores del hombre tienen su origen en sí mismo. En las pésimas relaciones consigo mismo. Quien no tiene buenas relaciones consigo mismo, jamás podría tener excelentes relaciones con su entorno, con su familia, con el mundo.

Tener buenas relaciones consigo mismo es aceptar a los demás, y aceptarse a sí mismo. Tal como eres. Es valorarte, quererte. No auto agredirse. Es perdonarse así mismo.

El mundo de afuera es reflejo de tu mundo interior. Nada hay afuera, que no esté dentro de ti.

No existe un recetario, una fórmula mágica para ser feliz.

Tu actitud hacia ti mismo, tu actitud hacia los demás y hacia sus vivencias y quehaceres, determina ingredientes para tu estado de armonía interior.

Quien se estudia a sí mismo, quien trabaja para mejorar su vida interior, quien empieza a reconocer sus falencias y errores, está en el camino de la felicidad.

La felicidad es el fruto de tus merecimientos y de tu trabajo físico o espiritual. De tu actitud permanente, de la respuesta que des a los estímulos. Por eso, no dependas de tu entorno, ni de los mitos o tabúes de esta sociedad falsa y concupiscente.

Si trabajas para ser feliz, si conoces las claves para accesar a ese Reino, algún día entrarás en él. Todo trabajo tiene su fruto. Y en todo fruto hay un trabajo. Siempre que haya siembra, habrá cosecha.

Cuando trabajas para ser feliz, descubres que el enemigo de tu felicidad eres tú mismo. He aquí las razones:

Inconstancia.

Indisciplina.

Conflicto interior.

Falta de organización y de orden..

Falta de objetivos claros.

Falta de fe.

Carencia de convencimiento en tus capacidades.

Desmotivación y desánimo.

Incredulidad.

Sentimientos opuestos.

Ideas o pensamientos encontrados.

Falta de voluntad y coraje.

Confusión de información.

Falta de buenas relaciones.

Prejuicios, Mitos y Tabúes.

En el fondo de todo, mientras más influencia tenga el ego sobre tu personalidad, sobre tu mundo, menos feliz serás.

Saca de ti lo malo para que advenga lo bueno. Saca los archivos indeseados de tu PC mental y empezarás a obtener espacio para que advenga lo mejor. Así empiezas a corregir tu propia obra de teatro. Tendrás mejor libreto. Actores con más empatía contigo, y con mejores capacidades. Integración total entre actores, escenario y libreto. Resultado: excelente obra para el Director, para el Creador de tu obra vital.

Un aspecto esencial que te impide ser feliz es tu identificación permanente con todo lo que ocurre. Recibes todo tipo de estimulación sensorial, y pierdes la conexión con tu parte interna, con tu Ser.

Te haces víctima de todo, porque te metes en todo. Sabes de todo. Quieres cambiar todo. Pero la parte más importante, que es tu parte interna, permanece intacta y alejándote de tu felicidad.

Recuerda que el mundo es lo que es. Y tú jamás podrás cambiarlo. El único mundo que tú puedes cambiar es el tuyo.

La mayoría de la gente busca la felicidad en la obtención de dinero, y cosas materiales. En dignidades concedidas por la sociedad y el mundo.

Conocí una joven que me dijo: “La felicidad mía está en tener una camioneta doble cabina.” Andando el tiempo, su mamá se la compró. Y era feliz. Después se la robaron y su vida se volvió un infierno.

Moraleja: La verdadera felicidad está dentro de ti mismo. No en cosas o personajes externos.

En mi dilatada vida profesional, he visto muchos avarientos de dinero, pero no he conocido rico feliz.

Solo practicando la aniquilación budista, la transformación de defectos en virtudes, podrás ser verdaderamente feliz. El odio, la ira, la venganza, el resentimiento, la fornicación, la envidia, la avaricia, la traición, la flojera y muchos otros defectos que viven en tus adentros, te impiden ser feliz.

Busca en tu interior la paz de tu alma. El equilibrio. Encuéntrate contigo mismo. El silencio es el Reino del que vive y ve. Tú debes llegar hasta él, para que vivas, veas y seas.

Pero silencio no habrá en ti, en presencia del ego. El ego es perturbador. El silencio es paz. El ego te dispersa. Te aleja. El silencio te integra, te acerca. Sí. Te acerca a ti mismo, a tu Ser.

Los buscadores de la felicidad deben saber que no hay una fórmula mágica, una receta para ser feliz, aunque algunos filósofos de las redes sociales, publiquen a menudo frases edulcoradas y motivadoras.

Ser feliz es un trabajo tuyo. Independiente de tu entorno. Es un trabajo diario. La felicidad es un estado de la Consciencia, que precede al estado de gozo. De empatía con el Espíritu. Con el Todo. De él venimos y hacia él vámonos.

Hace muchos años, hablando con el Maestro Anubis Sabaoth, me dijo que una vez se encontró con Jesús el Cristo, en los mundos internos, y le dijo: “Maestro, Maestro, Maestro, ¿hasta cuándo tanto sufrimiento?” Y el Cristo le contestó: “Sabaoth, Sabaoth, Sabaoth, algún día conocerás la felicidad.” A lo que el Divino Sabaoth respondió: “La felicidad eres tú, Maestro. La felicidad eres tú, Maestro.”

Que esa bendición del Cristo a Sabaoth,  llegue también a todos nosotros algún día.

Amén. Amén. Amén.

GNOSIS DE VANGUARDIA.

Wir danken unseren Mitlesern aus Deutschland für ihre dringende Spende, um diese geistliche Arbeit fortzusetzen. Das Land, aus dem diese Veröffentlichung herausgegeben wird, befindet sich in einer schlechten wirtschaftlichen Lage. Gott belohne dich.

domingo, 5 de septiembre de 2021

SALMO 69 Y COMENTARIOS

A Xora, alma en este proceso.

Siempre se nos enseñó que: “El que agrega sabiduría, agrega dolor”. El caso del profeta David no escapa de esa apreciación. En la vida iniciática de este protohombre del pueblo de Israel y el legado dejado a las posteridades, hay dos salmos que plasman el dolor y el sufrimiento que padeció: salmo 22 y 69.

Todos los Iniciados tienen que vivir los mismos procesos, pero en cada uno se viven de manera particular. Todo ello, según el ritmo de su propia particularidad y la relación con la Ley Divina.

Asertivo y claro es el Ritual de Iniciación, realizado por los antiguos sacerdotes gnósticos, cuando exclamaban: “Dolor y Reflexión, he ahí tu camino”.

Redención, Liberación y Sabiduría son los motivos de nuestra búsqueda iniciática y así se lo confesamos al Guardián del Umbral cuando nos preguntó: “¿Que buscas?”.

Ese es el Orden Cósmico de nuestra búsqueda. Sin embargo debemos confesar que la sabiduría es un efecto de la transmutación y desdoblamiento de los Hidrógenos en nuestra vida.

El que no es sabio, es porque no ha buscado la sabiduría. Salomón siempre dijo: “La sabiduría está en todas partes, el trabajo está en descubrirla”. Los jueces de la Ley Divina son los Reyes de la sabiduría, porque ese es un tesoro confiado a su protección.

El salmo 69 es el verdadero proceso de enfrentamiento de nuestra alma con la Ley, con nuestra propia redención, con los efectos de nuestras culpas. El arcano 15 del número 69 enfrentado por el Iniciado. Ese número visto con la comprensión del alma, significa que el proceso del arcano 9, que es la Piedra Cúbica de Jesod, debemos enfrentarlo con castidad. Cuando observamos la conformación del 69, vemos que se enfrentan el 6 con el 9. El 6 ascendiendo a 9. El 6 es entrópico, el 9 es expansivo. El 9 es la soledad, el ermitaño de la Piedra Cubica de Jesod, que efectúa su proceso de ascenso e iluminación de todos los sefirotes del Árbol de la Vida.

Presentamos formalmente el salmo 69, del profeta David a todos los lectores, para que lo lean 3 veces, en tres días seguidos y mediten sobre el proceso espiritual de ese siervo de Dios y también para que conozcan la clarividencia de un ser de Luz que predijo sucesos que ocurrirían a Jesús el Cristo, de quién en la carne fue su antecesor y linaje sagrado.

De esas vivencias, podemos concluir que, David:

1. En plena tribulación se mantuvo con fe y conectado con Dios.

2. Sufrido en su tribulación, fue constante en su oración.

3. Cuando se viven esos procesos en la crudeza de la Balanza de la Justicia, se intensifica la verdad de la Cuarta Palabra: “Padre mío, ¿por qué me has abandonado?”. Razón por la cual dice: “Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa...Extraño he sido para mis hermanos y desconocido para los hijos de mi madre...”

4. La intensidad del dolor y la soledad, hacen que el Iniciado desespere y grite a Dios diciendo:

“No escondas de mi tu rostro, porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

Acércate a mi alma y redímela...”

5. Clama justicia a Dios diciendo:

“Derrama sobre ellos tu ira...

Sea su palacio asolado

Pon maldad sobre su maldad

Y no entren en tu justicia

Sean raídos del Libro de la Vida...”

6. Espera y confía el profeta en la benignidad de Dios, diciendo su aspiración final:

“Más a mí, afligido y miserable, tu salvación, oh Dios, me ponga en alto...”


Un grito de angustia

Al músico principal; sobre Lirios. Salmo de David.

 

69 Sálvame, oh Dios,

Porque las aguas han entrado hasta el alma.

2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;

He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;

Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.

4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa;

Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué.

¿Y he de pagar lo que no robé?

5 Dios, tú conoces mi insensatez,

Y mis pecados no te son ocultos.

6 No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos;

No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta;

Confusión ha cubierto mi rostro.

8 Extraño he sido para mis hermanos,

Y desconocido para los hijos de mi madre.

9 Porque me consumió el celo de tu casa;

Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

10 Lloré afligiendo con ayuno mi alma,

Y esto me ha sido por afrenta.

11 Puse además cilicio por mi vestido,

Y vine a serles por proverbio.

12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta,

Y me zaherían en sus canciones los bebedores.

13 Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad;

Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia,

Por la verdad de tu salvación, escúchame.

14 Sácame del lodo, y no sea yo sumergido;

Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.

15 No me anegue la corriente de las aguas,

Ni me trague el abismo,

Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

16 Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia;

Mírame conforme a la multitud de tus piedades.

17 No escondas de tu siervo tu rostro,

Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

18 Acércate a mi alma, redímela;

Líbrame a causa de mis enemigos.

19 Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio;

Delante de ti están todos mis adversarios.

20 El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado.

Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo;

Y consoladores, y ninguno hallé.

21 Me pusieron además hiel por comida,

Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

22 Sea su convite delante de ellos por lazo,

Y lo que es para bien, por tropiezo.

23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,

Y haz temblar continuamente sus lomos.

24 Derrama sobre ellos tu ira,

Y el furor de tu enojo los alcance.

25 Sea su palacio asolado;

En sus tiendas no haya morador.

26 Porque persiguieron al que tú heriste,

Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

27 Pon maldad sobre su maldad,

Y no entren en tu justicia.

28 Sean raídos del libro de los vivientes,

Y no sean escritos entre los justos.

29 Mas a mí, afligido y miserable,

Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

30 Alabaré yo el nombre de Dios con cántico,

Lo exaltaré con alabanza.

31 Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey,

O becerro que tiene cuernos y pezuñas;

32 Lo verán los oprimidos, y se gozarán.

Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón,

33 Porque Jehová oye a los menesterosos,

Y no menosprecia a sus prisioneros.

34 Alábenle los cielos y la tierra,

Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

35 Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá;

Y habitarán allí, y la poseerán.

36 La descendencia de sus siervos la heredará,

Y los que aman su nombre habitarán en ella.

 

“El sabio camina con pobres vestiduras, pero oculta en su pecho una joya preciosa. Actúa pero no pide recompensa. Y porque no la pide, siempre es recompensado.”

“Cuando las cosas anheladas ya no se desean, llegan. Cuando las cosas temidas no se temen. Se alejan.”

“Los hombres necesitan la erudición, porque no poseen verdadera sabiduría. Carecen de amor al prójimo”

“El sabio comprende a los hombres y no los rechaza.”

“No teme a la muerte. Ni la busca ni la rehúye.”

“No combate a nadie. No habla mal de ninguno de sus semejantes.”

“Analiza todos sus actos al finalizar el día. Se recoge en su mundo interior y recibe la iluminación de su Cristo Íntimo.”

 

Que la sabiduría sea dulce a tu alma y la Paz más profunda reine en tu corazón.


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jueves, 26 de agosto de 2021

ENTRE EL ROMANTICISMO DEL CORAN Y LA BARBARIE DE LOS TALIBANES

Además de los preceptos que Dios da al hombre en el Corán, encontramos de gran valor su ideología monoteísta, la sabiduría que impone al temor del juicio final al musulmán, las causas de condenación eterna que son la dureza de corazón para con los pobres, la oposición del hombre a los enviados de Dios, o sea a sus profetas, la no admisión de la unicidad de Dios, su Omnipotencia y poder creador. Por otra parte, teológicamente afirma el Corán la “Calidad de Dios Creador, el Único con potencia de realidad para mantenerse a sí mismo en el Ser”. (Algo parecido a la 4ta tesis de Tomas de Aquino sobre la continencia como prueba de la existencia de Dios).


Sobre los ritos más extendidos del islamismo, es conveniente saber que estos varían de una región a otra. Pero cuando nace un niño, el padre inmediatamente le habla al oído, llamándole a la oración durante toda la vida. Después le pone un poco de miel en la lengua y desde ese momento, el niño queda siendo musulmán. Los niños musulmanes también son circuncidados entre los 8 días de nacido y los 10 años de edad, lo cual es un remanente de la influencia del judaísmo sobre este libro sagrado que también fue inspirado y revelado por Dios al profeta Mahoma, a través del arcángel Gabriel como ocurrió en muchos pasajes de la Biblia.


No existe una ceremonia de mayoría de edad, pero a los 4 años o un poco más, ya los niños empiezan a recitar los primeros versos del Corán, ceremonia conocida como “bismillah”. Al cumplir los 10 años, los niños pueden participar del Ramadán.

Todo musulmán debe ir en peregrinación a la Meca, por lo menos una vez en su vida. Llama poderosamente la atención que, dentro del perímetro de la mezquita de la Meca, existen el Makam Ibrahim: que es un pequeño edificio provisto de un techo y una cúpula, y conserva una piedra en la que se advierten las huellas de 2 pies humanos. Según la tradición el Patriarca Abraham se habría parado sobre esta piedra mientras construía la Kaaba y sus huellas milagrosamente todavía se conservan. La Kaaba es el símbolo de la unidad del mundo musulmán, el lugar de la gracia de Dios, de su adoración, de la proclamación de su unicidad. La Kaaba es también signo de las realidades espirituales: la verdadera Kaaba no es otra cosa que nuestro propio mundo interior, del cual el Santuario de la Meca es solo un reflejo indirecto.

En el interior de este santuario se encuentra una piedra de material desconocido, que no es basalto ni lava, ni mármol. Tiene 30 centímetros de diámetro, su color es negro con tonalidades rojizas y los fieles la besan y tocan con extremada veneración y reverencia. Esta piedra está orientada hacia el Este y se llama en árabe: “Al –hadjar al-aswad”.

En el Islam hay dos tendencias irreconciliables que son los Shiitas o fundamentalistas que no aceptan interpretación alguna del Corán y todo lo creen a letra muerta y los Sunitas que si admiten analogías o interpretaciones. Estas tendencias coexisten en algunos países árabes o en el mundo occidental, pero son tan adversas que ocasionalmente caen en las llamadas guerras santas o yihad.

Dios, siendo el Padre Creador de todo el Universo jamás admitiría entre sus fieles o devotos, la existencia de las llamadas guerras santas. Las guerras santas o yihad, no son más que el fruto del fanatismo, de la ignorancia y del satanismo que llevan en su alma muchos musulmanes, lo cual los obliga a destruir a sus hermanos y a constituir un retroceso y una vergüenza para la humanidad y para Dios, puesto que se violentan sus leyes y mandamientos, de los cuales el primero es “amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo” y el quinto es “No mataras”.

No hay duda que Mahoma es un profeta enviado del Dios Altísimo, en contacto permanente con el Arcángel Gabriel, con quien hablaba y a quien veía permanentemente transmitiéndole todo el conocimiento del mensaje divino. En la soledad del desierto, en el silencio de su alma, este hombre de fe, recibe el mensaje divino oralmente y lo transmite a sus discípulos. “Alá es Alá y Mahoma su profeta”. Solía repetir periódicamente él y todos sus discípulos. Eso marca una gran diferencia entre sus seguidores, quienes hoy en día están divididos irreconciliablemente. Enfrentados desde hace siglos chiitas y sunitas están a años luz de seguir los preceptos enseñados por ese gran líder espiritual que fue y sigue siendo Mahoma.

Todo ello basados en un vergonzoso y funesto fanatismo. En la latitud que ocurra, el fanatismo se nutre de 5 vertientes fatales, que son: La exclusión, la discriminación, la descalificación, la intolerancia y la pérdida de la razón, de la lógica, del recto pensar, recto sentir, recto actuar. Esta última parte es una aspiración de Mahoma que manifiesta al final de la primera azora, llamada Fatiha, cuando en su oración exclama: “…Condúcenos por la vía recta, la vía de aquellos a quienes das tu gracia, no la de los que incurren en tu enfado, ni  la de quienes yerran”.

En la azora III, aleya 7, hay una complicada referencia que podría explicar los permanentes enfrentamientos e interpretaciones dadas por shiitas y sunitas al texto coránico: “El, Alá, es quien ha revelado la Escritura, algunas de sus aleyas son unívocas y constituyen la Escritura Matriz, otras son equívocas. Los de corazón extraviado siguen las equívocas por espíritu de discordia y por ganas de dar su propia interpretación. Pero nadie, sino Dios conoce su interpretación”.

El párrafo anterior tal vez podría explicar las concepciones encontradas que sobre el Corán tiene sus dos vertientes. Porque mutuamente se acusan y pelean entre sí. Hecho éste que se remonta al año 632 cuando ocurrió la muerte del sagrado profeta Mahoma, quien para ese tiempo ya había constituido el Estado Islámico, cosa que no es nada nueva. Porque Mahoma era jefe religioso y Jefe de Estado de la “Umma”, o sea de la comunidad musulmana. Mahoma pensó que Él era el último profeta enviado por Dios a su pueblo, y no se preocupó por dejar sucesor; hecho éste que, a su desaparición física, originó grandes e irreconciliables posiciones entre las tribus seguidoras del Islam. De manera que las 4 ó 5 horas siguientes a su muerte fueron de intensas rencillas, intrigas y discordias. Pero sus seguidores más cercanos promovieron una monarquía electiva que recayó en 4 de sus allegados y conformaron los llamados “Califas ortodoxos”, a cuya cabeza estaba Abu Bakr, suegro y amigo del profeta y quien gobernó del 632 al 634 y sometió a las tribus beduinas rebeldes. Estos califas gobernaron hasta el año 661, cuando la dinastía omeya les quitó el poder y lo ejercieron hasta el 750, cuando les fue arrebatado cruelmente por la dinastía abasí.

Con tantas rivalidades el Estado Islámico, fundado y concebido por el profeta, se fragmentó y se debilitó debido a las concepciones conflictivas de shiies, jariyies, ortodoxos o sunníes. Todo lo cual produjo la situación simultanea de tres califatos que coexistieron como un cisma oficial. Los abasíes se ubicaron en Bagdad; los fatimíes en Tunicia y después en el Cairo y el de los omeyas en Córdoba, España. Realmente el Corán plantea la constitución de una sociedad teocrática; dirigida y regida por un imán, porque es mandato divino que un representante y líder de las creencias coránicas rija la sociedad y establezca en ella un orden divino, lo cual hace que el texto sagrado induzca a sus líderes religiosos a penetrar en política.

En esencia, el Corán afirma la unicidad de Dios. Es decir, su fe se basa en la existencia de un solo Dios. Sin divisiones ni mediador alguno. Con lo cual marca distancia con el cristianismo que fomenta la creencia en un solo Dios Triuno; como Padre, Hijo Y Espíritu Santo. Es decir, a nivel de energías divinas podríamos distinguir esas manifestaciones de Dios como Santo Afirmar, Santo Negar y Santo Conciliar.

El Corán no tiene un decálogo de origen divino, sino una serie de orientaciones sociales y religiosas que los feligreses deben guardar. La condenación del musulmán es el efecto de negar la unicidad de Dios. La dureza de corazón que imposibilita al devoto ejercer misericordia o practicar compasión por los pobres o desvalidos. El negarse a recibir los Profetas enviados por Alá y el no cumplimiento de las cinco obligaciones religiosas que el Corán preceptúa.

Esas cinco obligaciones son las siguientes: 1. La profesión de Fe: El musulmán no solo debe y está obligado a profesar su Fe, sino a demostrarlo diariamente. Por lo cual, debe aceptar que no hay más Dios que Alá y Mahoma su profeta. 2. La plegaria que se recita diariamente cinco veces, orientadas hacia la Meca, esta oración se llama en árabe “Salat”. 3. El ayuno anual en el mes del Ramadán, que consiste en abstenerse de relaciones sexuales y en no comer ni beber desde que sale el sol hasta el ocaso. También durante este mes está prohibido la guerra santa. 4. La limosna legal o sakat que debe darse voluntariamente y que tiene dos propósitos: El primero es la purificación religiosa de las riquezas que se poseen y el segundo ayudar al sostenimiento de los gastos de la comunidad y de la organización Islámica. 5. La peregrinación a la Meca, aunque sea una sola vez en la vida.

Sobre esta peregrinación se dice que hay dos formas; la peregrinación menor que se hace a mezquitas y templos menores y la que se hace a la meca que es apoteósica, masiva, llena de fervor religioso y extremo recogimiento espiritual.

Toda religión verdadera tiene una parte pública, general, masiva y otra de un conocimiento oculto, transcendental que está reservada para las almas o espíritus analíticos, reflexivos, de mente abierta, que puedan abordar los misterios de Dios sin desconfianza. Seres llenos de amor que puedan dejar a un lado los prejuicios y convencionalismos de todo tipo; sean estos académicos, intelectivos, espirituales, sociales, religiosos o místicos.

En la intimidad del alma que ha vivido el vacío iluminador como experiencia mística transcendental, se comprueba que Dios es uno solo. Lo que pasa es que, con Él, ocurre como lo dicho en aquel proverbio español: “Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

En el Corán también hay grandes verdades iniciáticas que tal vez los musulmanes no han descubierto porque su religión es de Gran Vehículo, es decir de consenso social, de masas y sus líderes se han dedicado a cualquier cosa menos a desmenuzar la letra pequeña de esa obra sagrada trasmitida por Dios a su Profeta. “La sabiduría está en todas partes, el trabajo está en descubrirla”, decía Salomón.

Como hemos visto por las citas anteriores tomadas del capítulo III, de  nuestro libro, “EL MISTERIO DEL CRISTO VIVO DEVELADO”, la religión musulmana contiene grandes verdades iniciáticas que están muy reñidas y contrarias con el caos y la barbarie que se está viviendo en Afganistán.

Tradicionalmente la cultura árabe, en general, ha discriminado y subvalorado a la mujer. Lo cual es una gran equivocación, pues sin la mujer no es posible la realización de los planes divinos. Sin mujer no hay crucifixión, y tampoco ascensión a niveles espirituales superiores. Sin mujer no es posible la multiplicación de la especie humana.

Solemnemente hemos afirmado siempre que el hombre que maltrate a su mujer, las puertas de los cielos estarán cerradas para él.

Jamás habrá Iniciaciones en ningún Misterio sin el amor y colaboración de la mujer.

Los hechos que se están viviendo en Kabul y en Afganistán son repudiables, atroces, crueles y alejan al mundo del interés por esa religión.

No hay Espíritu Divino en esos talibanes bañados en sangre inocente y en maldad sobre  sus semejantes.

Condenamos esos hechos satánicos y hacemos permanente oración a Dios Todopoderoso para que vuelva la paz y la cordura a esas atribuladas almas.

Que la Divina Gracia nos libre de ese fanatismo extremo y de esa satánica concepción de religión.

 La compañía y la bendición de Dios y de su amado Hijo, el Cristo, sea con nosotros siempre.

Amen. Amen. Amen.


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jueves, 19 de agosto de 2021

EL DINERO QUE CARCOME EL ALMA

 

Al alma de Xora, en momentos de tribulación.

El dinero siempre será necesario. Tanto el físico como el espiritual. El dinero siempre será necesario.

Sin embargo, en la hora actual, el dinero físico ha traído a la vida del hombre demasiadas angustias. Al extremo que hemos conocido seres humanos cuyas vidas gravitan exclusivamente alrededor de actividades que producen dinero.

Es un demonio que seca el alma y pudre el corazón humano. Y entre más dinero acumules, más lejos estás del Reino, pues es claro que “Donde estén tus tesoros, allí estará tu corazón.” La avaricia es cabeza de legión.

Admito que todos necesitamos dinero para cumplir nuestras necesidades terrenales. Nadie puede vivir del aire. El pensamiento por sí sólo no produce para pagar nuestras necesidades. Los grandes apóstoles, y el mismo nazareno tuvieron que trabajar. Pablo hacia tiendas. Pedro era pescador. Mateo recolectaba impuestos.

Trabajar es necesario e indispensable. En todo trabajo hay un fruto. Y en todo fruto hay un trabajo. Adam Smith, en su libro “Teoría de la riqueza de las Naciones”, dice que el trabajo tiene dos pagos: el físico y el espiritual.

El físico lo conoce todo el mundo, pero el espiritual es la satisfacción que cada uno siente cuando hace algo. Sin embargo, en el caso de los aspirantes al sendero de la luz, nosotros sobreponemos el pago espiritual al físico, y lo valoramos más todavía. Durante todo el desarrollo de nuestras vidas ponderamos el Espíritu sobre la materia.

Tengo un amigo aferrado como nadie al dinero.

Creo que tenía el corazón reseco y carcomido por la avaricia y el hambre insaciable de dinero. Ese es un demonio que habita el noveno círculo dantesco. Por esa razón los agiotistas, usureros y prestamistas habitan tal círculo.

El ego del dinero te angustia. Te abate. Destruye valores y virtudes de tu alma. Te llena de rabia, de envidia, de venganza. Te mata de infarto. Te arruina la moral y declara en bancarrota tus buenas costumbres. Y finalmente, te conduce a escenarios de violencia, homicidios y muerte. Conozco pocos casos en que las herencias se hayan repartido sin peleas, incluso, se pelean los bienes antes del fallecimiento de los testamentarios.

Razón tenía Honoré de Balzac cuando afirmó: “Detrás de toda gran fortuna, hay un gran crimen.”

El hambre de dinero te convierte en esclavo de ese insaciable apetito. San Juan Crisóstomo sostenía que: “En el mundo existe la esclavitud del rico, pues el rico está al servicio de la tiranía de su riqueza, que para él siempre es poca.”

En Timoteo, 6.8, la Biblia dice:

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación, y en lazo del demonio, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores.”

En la visita a mi amigo, sus vibraciones materialistas y monetarias me robaban mi energía, me agotaban y me decepcionaban. Pues yo podía comprobar la fuerza infernal de ese demonio sobre esa alma que, dormida danzaba macabramente sobre las llamas del abismo.

Uno de los tres días que anduve por sus lares, se paró frente a mí y con ojos desorbitados y rojizos me dijo: “Usted está muy bien, porque usted no tiene nada. Pero tampoco tiene esta angustia. A mí el dinero me comió el corazón.”

Tal confesión asombra, pero el caso de mi amigo no es solo de él, sino que lamentablemente se ha extendido a la mayoría de la humanidad. La actual civilización ha destruido el planeta entero por la voracidad capitalista. Por el hambre insaciable de dinero y de poder. No es necesario recordar aquí los males irreversibles causados al ecosistema, la biodiversidad, y a la vida misma.

El mundo en la actual condición es la negación de Dios. Por esa causa, Pablo dice en la Biblia que: “El que se hace amigo del mundo, de hace enemigo de Dios.”

La Redención y la Liberación son dos procesos que inevitablemente debemos experimentar para llegar a la Sabiduría. la Redención de nuestras penas y miserias humanas no sería posible jamás sin momentos dolorosos, sin aniquilación budista, como sabiamente lo dijo Samael.

El proceso de Redención es súper doloroso, porque se trata de pagar a la Sagrada Justicia las transgresiones y deudas que tenemos acumuladas que tienen data de milenios, las cuales nos impiden llegar a experimentar la Liberación. Éste es el proceso vivo, dinámico, diario, permanente de soltar, de abandonar la esclavitud a que voluntariamente nos habíamos sometido, debido a nuestro fatal sueño de Consciencia, o nuestro poco despertar. Debido a la desconexión con nuestro Real Ser.

La Liberación es urgente y necesaria para elevar las vibraciones de nuestra alma y ponerla a tono con los eventos de ascensión planetaria que estamos experimentando.

Hay gente que no se libera ni siquiera de ropas viejas. Que quieren conservar sus harapos. De muebles y autos destartalados se vuelven esclavos.  Son coleccionistas de escombros que tienen su alma carcomida y amarrada a desechos de la vida, destruyendo las celestiales vibraciones del alma. Todo lo cual impide el nacimiento del hombre nuevo. Del hombre espiritual, que es el Señor de la eternidad y amo de toda la Creación.

Que Dios bendiga nuestras vidas y nos ayude a liberar de tantas vanas ilusiones para compartir con él, el mundo de su Gloria.

La Paz sea con todos nosotros.

Amén. Amén. Amén.

PRÁCTICA

Diariamente, coloca una vela y un vaso con agua en el piso. Siéntate al frente. Toma respiraciones profundas por unos diez minutos. Invoca la presencia de tu Cristo Íntimo y suplícale que te muestre las cosas que te impiden la Redención y que te ayude a liberarte de ellas. La súplica se hace tres veces y en ella se utiliza el mantram IAO tres veces en cada oportunidad. Te quedas en silencio interior por unos instantes.

Recuerda que: “La soledad es la antesala del silencio. Sólo el silencio te conecta a tu Real Ser, que es la Verdad en ti. La Verdad liberadora”. Por eso el Cristo nos dijo: “Buscad la verdad, y ella os hará libres.”

GNOSIS DE VANGUARDIA.

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