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jueves, 11 de junio de 2026

DIOS Y LAS PROFECIAS DEL FIN.

Los profetas son individuos sagrados de Tierra Santa. Son enviados del Dios Altísimo para transmitir mensajes divinos a la humanidad de ciertas épocas. Todos los profetas son veraces, aunque la humanidad les comprenda poco.


Los profetas todos tienen desarrollada la glándula pineal, u ojo de Dagma. La pineal es una glándula misteriosa que está ubicada en la parte superior de la cabeza y que tiene forma de piña, de ahí su nombre de pineal y que muchos religiones consideran el recinto del alma.


Ese centro es el lugar de la Polividencia, del ojo divino. En todos los profetas, esa glándula se activa en ciertos momentos, o viene activada desde el nacimiento. Y es por ahí donde se establece la conexión con Dios para que se manifiesten todas las profecias.


Por estar en esa posición, es que antiguamente se hacía un corte de cabello al sacerdote, en el momento de la consagración, al que se le llamó Tonsura. Y que ahora no se hace porque, aún las religiones, van perdiendo sus tradiciones sagradas. 


Entre los judíos y la religión Ortodoxa se conserva una pieza de tela fina y recabada, llamada Kipá, que les recuerda que Dios es uno solo. Y que ellos son individuos sagrados y bendecidos por Dios Todopoderoso.


No debe confundirse la Clarividencia con la Polividencia. La primera corresponde al entrecejo y la segunda, a la Pineal. La Clarividencia es parcial, la Polividencia es total, y corresponde al alma.


Ambos son sentidos del alma humana y pueden ser naturales o pueden desarrollarse por ejercicios esotéricos, prácticas disciplinadas y mucha castidad.

Otra de las cosas que deben tenerse en cuenta para comprender las profecias, es el nivel Supralingüístico de la profecía. Los Códigos lingüísticos corresponden a un nivel superior, no común, lo cual es hecho así para evitar la profanación del mensaje y preservar su esencia. Por eso es que al hombre común de la tierra, los Misterios de Dios no le son conocidos. "Para los indignos todas las puertas están cerradas, menos una, la del arrepentimiento"


Los proxenetas del Verbo Sagrado nunca tendrán acceso a la Sabiduría de los cielos.


Las profecias están siempre escritas en lenguaje celestial, en códigos no accesibles a profanos y por tanto, sus figuras literarias, sus metáforas, sus recursos estilísticos, son inaccesibles para el empírico o para el materialista.


Muchas profecias jamás pueden interpretarse por los doctores de la Ley, por eruditos de escritorio, sino por el corazón de los niños, o de los puros de corazón.


Entre los sueños proféticos y algunas profecias hay también algunas simetrías en el lenguaje que sólo los altos Iniciados son capaces de discernir, de conocer.


La Biblia es un libro sagrado, aunque haya sido mutilado, o violentado infinitas veces por Prelados, por Concilios o por algunas comunidades religiosas. Por eso, alguien dijo: "No me hables de tu religión con palabras. Deja que tus hechos, me hablen de tu religión".


Al final de la Biblia, hay una profecía o una advertencia para los profanadores que dice así:  

"Si alguno añadiere algo a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Si alguno quitare de las palabras de las profecias de este libro, Dios quitará la parte de las profecias de este libro y de la Santa Ciudad".


En el Evangelio de Mateo, capitulo 24, el mismo Hijo del Tesoro de la Luz, el Cristo, Señor y Salvador nuestro, expresa una profecía, que es del tenor siguiente:

Y respondiendo él les dijo, Veis todo esto, de cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. 

Estando él sentado en el monte de Los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte diciendo: Dinos cuando serán estas cosas y que señal habrá de tu venida y del fin del siglo.


Respondiendo Jesús le dijo: Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre diciendo Yo soy el Cristo. Y a muchos engañarán y oiréis de guerras y rumores de guerras. Mirad que no os turbéis porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin porque se levantará nación contra la nación, reino contra reino y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares, y todo esto será principio de dolores. 

Entonces os entregarán a tribulación y os matarán, y seréis aborrecido de toda la gente por causa de mi nombre.

Muchos tropezarán. Entonces se entregarán a otros dioses. Y os matarán y seréis aborrecidos de toda la gente por causa de mi nombre. 

Muchos tropezarán. Y vendrán falsos profetas. Se levantarán y engañarán a muchos, y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará, más el que persevere hasta el fin, este será salvo. 


Y será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio de todas las Naciones y entonces vendrá el fin.

Por tanto, cuando veáis en el lugar Santo la abominación desoladora de que habló el Profeta Daniel, el que tenga entendimiento que entienda. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas. Y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aún a los Escogidos.


Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el Sol se oscurecerá y la Luna no dará su resplandor y las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas, entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Y entonces lamentará toda la raza humana con gran poder y fuerza.


Entonces lamentaran todas las tribus de la tierra y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con gran poder y gran gloria.


Y mandará a sus Ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola, Cuando ya su rama está tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también, vosotros cuando veáis todas estas señales, sabréis que el fin está cerca. 

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.


Veamos ahora algunos símbolos de esta profecía del Cristo en sus tiempos de encarnación viviente. 


No quedará piedra sobre piedra significa la destrucción total de todo lo existente. Asumimos que el templo de Jerusalén es todo hombre. Así que todo hombre será destruido. 


El Sol se nublará y la Luna no dará su resplandor significa que los hombres no buscarán las luces del cielo. Se volverán materialistas.


Jesús no dice con exactitud cuando serán esas cosas, pero da las indicaciones a través de parábolas.


El fin del siglo es el final de los tiempos, la consumación de la raza aria. La venida del Hijo del Hombre es el advenimiento del día del Justo Juez, el día del Señor en gloria para juzgar a la humanidad entera, a vivos muertos.


Aquí hay que hacer una explicación objetiva. Los vivos son los que viven en Cristo, Nuestro Señor y Salvador. Y muertos son los muertos en Cristo o para Cristo, los que nunca buscaron la luz del Cristo. No se refiere a los muertos de los cementerios, pues esos no resucitan jamás, porque sería contra toda lógica que los huesos se juntarán de nuevo, y las carnes tomaran vida con sus vísceras para formar cuerpos. Eso se refiere es a lo espiritual. 

¿Además, si en el mundo hay actualmente, más de ocho mil doscientos millones de personas, cuál de esos cuerpos es el que va a resucitar y en cuál de sus vidas ?


La venida de Cristo es en Espíritu, no en físico, porque en físico ya lo hizo y lo mataron.

Vendrán falsos profetas. Ya esto ocurrió. Falsos profetas los hay por todas partes. Hay Maestros, Apóstoles, Enviados y toda clase de estafadores de la Fé. 


En Centro América hay pastores con aviones, carros de alto lujo, viviendo en mansiones y con cuentas bancarias abultadas, muchos de esos pastores tienen doble vida y se dan lujos de magnates.  


Igualmente ocurre en África, un continente tan pobre y tienen pastores viviendo de la ignorancia de la gente y engordando demonios para el abismo.


En la actualidad hay más 50 guerras y 68 países involucrados en ellas. 

Se levantará Reino contra Reino, y nación contra nación y eso es lo que hay ahora.


Por esas mismas razones, cuando Nicodemus se niega a acompañar a Jesús a explicar su evangelio, aduciendo que tenía que ayudar a enterrar unos muertos, discele Jesús, "deja que los muertos entierren a sus muertos".


Habrá pestes o sea pandemias, hambre y terremotos. Muchos cristianos están siendo asesinados por su fé en varios países de África Subsahariana, como Nigeria, Sudan, Mali, Burkina Faso. Y en Asia, en Siria e Irán. En Nigeria se concentra el 70% de los asesinatos a cristianos en todo el mundo.

Vemos con gran sorpresa que el actual Papa no ha dado ninguna declaración oficial y contundente sobre la matanza de cristianos en África o en Asia. Por tanto, esa actitud pasiva, lo convierte en Cómplice, por omisión.


Entonces, queda claro que el Maestro Jesús el Cristo, el Señor de toda perfección, el Hijo del Tesoro de la Luz, sí sabía con precisión todo lo que iba a pasar dos mil años después, con pelos y señales. Porque todo se ha cumplido a cabalidad y solo falta que el Padre eterno dé la señal para que se toque la trompeta del punto final. 


Hay dos formas de que la presente civilización humana finalice. Por el hundimiento de las placas continentales, que succione las placas continentales, o sea efecto del planeta Hercolubus, o por guerras mundiales. 

La primera forma es indolora, porque las placas tectónicas se hundirían en un tremendo cataclismo mundial, que duraría segundos y la segunda sería con una guerra larga, dolorosa y cruel, que desataría un gran infierno sobre la tierra y donde serían usadas armas letales desconocidas, y atroces, de las cuales la humanidad no tiene todavía ni idea.  


Armas que están hechas y otras que se están ensayando ahora. Pero que solamente demuestran la maldad a qué hemos llegado.


La Inteligencia Artificial será clave para la destrucción total. El dominio del Cyberespacio, la Tecnología de Punta, la militarización del Espacio con bombas y misiles hipersónicos que pueden volar hasta velocidad de Match 23 ruso, dotados de armamento nuclear en Cluster o racimo. Armas magnéticas y electro magnéticas letales. Armas espaciales de otros mundos y Armas Robóticas de todo tipo.


Se cumplirá a cabalidad la profecía del Apocalipsis, 6.4, cuando dice que el caballo rojo peleará con el caballo amarillo, para simbolizar que Estados Unidos y China se trenzarán en una Guerra inacabable, que los destruirá a ambos, pero que también podrá matar a dos tercios de la humanidad. Y que se realizará por recurrencia de haberse enfrentado en otras civilizaciones y días Cósmicos.


También la Biblia presenta muchas otras profecias, como la del Profeta Daniel en su capítulo 12. 

La profecía del apóstol Pedro en 2 Pedro, versículo 10, que dice: 

"Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas".

Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros de andar en santa y piadosa manera de vivir.!


Esperando y apresurandoos para la venida del día de Dios en el cual los cielos encendiéndose serán deshechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán.


Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la Justicia."


Es de aclarar que el día del Señor, es el día del juicio. El día del Justo Juez. El día final de esta raza, caduca y degenerada, como la llamó Santo Iniciador de la Era. Respecto a eso, hay mucha confusión, porque la gente vulgar de la tierra, piensa que el Cristo viene para llevar al cielo a toda criatura, lo cual es falso. 

Otra cosa que es mal entendida, es que "tendremos un nuevo cielo y una nueva tierra", se refiere a que después de ese final atroz y doloroso que se nos aproxima, la tierra tiene que pasar una gran cantidad de transformaciones y procesos de cambio, para que pueda usarse de nuevo con facilidad para la vida. Es decir, un proceso largo, tedioso y de purificación para que se haga posible nuevamente la vida con todo lo que ello contrae.


El nuevo cielo, tiene que ver con la elevación de esta raza a una Octava Superior de vibración Cósmica, es decir, la raza humana será más sutil, más pura. Tendrá más cercanía espiritual, más parecido con Dios, con lo Espiritual y su cielo será un cielo más etérico. Será un nuevo cielo.


Son muchos los profetas que han ejercido su poder de Clarividencia sobre el fin de los tiempos. El Profeta Daniel lo hizo en el capítulo 12 de su libro.

El Apocalipsis no indica final de los tiempos, sino Revelación, sin embargo, en ese texto sagrado del Apóstol Juan, se encuentran muchos apartes que indican los tiempos del fin.


La profecía del Treceavo Katum Maya sobre el fin de los tiempos es imprecisa. Sin embargo, su cumplimiento no fue para la época en que se predijo se daría. Para abril del 2.012. En ocasiones, no es la profecia la que falla, sino el método de interpretación, los códigos Supralinguísticos que no son bien interpretados.

La profecía de la Piedra de Esmeralda también coincide con los actuales tiempos.


Toda profecía tiene un sentido pedagógico y un sentido correctivo. Un sentido punitivo que busca conciliar al hombre con las leyes superiores. Porque "Dios no quiere que el malvado sufra, sino que se corrija y viva".


Toda profecía proviene de Dios, de la sexta dimensión, del mundo causal. Cuando las condiciones se dan, siempre se cumplen.


Toda profecía es un juicio que Dios hace sobre algo o alguien. Es un encuentro entre el Alfa y el Omega de todo lo existente, con lo creado. Las profecias encierran los caminos de Dios y el propósito divino para lo finito, para el hombre y su mundo.


La profecia te crea un límite entre lo que debes temer y lo que debes hacer. Es una línea roja que jamás debes traspasar. Es una alerta temprana que te avisa cuando debes estar en armonía con el Creador y su Creación.

La profecia te advierte del futuro y el Profeta es agente de percusión sobre los hechos del porvenir. 


Las profecias te dan oportunidad de una reflexión superior para que puedas regenerarte, para que cambies, para que rectifiques tus caminos, para que entres en un estado de Conmoción, de Contricción, y poco a poco, llegues a la Convicción de que Dios es grande, es misericordioso, y todo lo puede.Cuando el hombre llega a ese nivel de Consciencia, entonces, el juicio de Dios se hace menos oneroso, menos duro.

Toda profecía pone al hombre en la Balanza de la Justicia del Dios vivo, esfuérzate en salir bendecido de ella. Esfuérzate en tener obras buenas en tu favor.

Ruego a Dios que su Gracia y su Misericordia infinita sean contigo hoy y siempre y por toda la eternidad.

Amén. Amén. Amén. 


MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA.

M.K.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿PARA QUE SIRVE EL NACIMIENTO DEL CRISTO?

El nacimiento o encarnación de Jesús el Cristo entre nosotros es un acontecimiento cósmico, que parte en dos el desarrollo de la civilización. Este hecho está rodeado de misterios y de aristas que el hombre común y corriente nunca entendió, ni entenderá hasta no convertirse en pneumatychoi, o en hombre espiritual. Para comprender este acontecimiento es necesario estudiar, asimilar, practicar los principios más profundos de la Ciencia Universal y la palabra comprender aquí pertenece a la semántica del alma, mientras que entender corresponde al intelecto materialista que depreda y esclaviza la esencia del hombre actual.

Todos los profetas predijeron su advenimiento; sin embargo, muchos habitantes del Israel terrenal lo desconocieron intencionalmente y con su muerte en la cruz trataron de eliminar la noble enseñanza del amor divino. El amor que crea el mundo y todos los mundos y abre las puertas al hombre para crecer, para redimirse, convirtiéndose así en amo y señor de todo cuanto existe.

Aunque para abordar acertadamente el tema del nacimiento del Cristo nazareno se necesitaría un conocimiento y sabiduría supra galáctico, en este escrito solo pretendemos explicar algunos aspectos y conmemorar con nuestros lectores el magno acontecimiento. Afirmamos que muchas personas, iglesias y credos religiosos desconocen que Jesús es la parte humana, material, física y Cristo es la parte espiritual, divina. Por esa razón, los gnósticos siempre decimos Jesús, el Cristo.  Porque Cristo es Dios manifestado, es decir, materializado, aunque Dios existe en toda la Creación y en todo lo creado, y la Creación entera solo es el resplandor de su gloria, de su grandeza y de su inteligencia.

Tampoco conoce la gente que la fecha del 24 de diciembre en la cual se celebra el nacimiento o encarnación es simbólica y se refiere a los 24 ancianos del zodiaco o a la manifestación del poder dual de las 12 constelaciones, en las cuales evoluciona nuestra alma a través de múltiples encarnaciones. La verdadera fecha es el 20 de abril, bajo la constelación de Aries. Razón que lleva a los astrónomos a afirmar que en Aries es cuando el fuego solar está más cerca de la tierra. Recordemos que el mismo Cristo nos dijo: “Yo soy la luz del mundo”. He allí por qué se le representa con el símbolo del cordero, perteneciente a Aries. Observe también el lector que, si la fecha del 24 fuera verdadera y el nacimiento de Jesús divide el tiempo en dos eras, entonces la Era cristiana debería empezar el 25 de diciembre y el año en que estamos no sería el 2.020.

La Escritura Sagrada afirma que el Cristo tiene un Nombre que es sobre todo nombre y ante él toda rodilla se doblará en los cielos, en la tierra y en el infierno. Quienes llevan la Gnosis como practica constante y la tienen como parte de su ADN espiritual han comprobado que, en las dimensiones astral y mental, al conjurar con fuerza y fe, con la palabra Cristo, las entidades infernales desaparecen despavoridas. Cristo es la voz y presencia de Dios, por eso Isaías que profetizó su nacimiento 743 años antes, dice que el niño se llamara Enmanuel, o sea, Dios con nosotros. Entre tanto, Pablo, en Hebreos, capítulo 1, refiere de su naturaleza y poder lo siguiente:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros tiempos nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien así mismo hizo el universo;

El cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los Ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Mi Hijo eres tú,

Yo te he engendrado hoy

Adórenle todos los Ángeles de Dios”.

Todo Iniciado sabe que el Cristo es energía, es esencia, es consciencia, es la inteligencia pura, es el fundamento y sustento de todo cuanto existe. Por esa razón, Pablo lo expresa claramente en la transcripción bíblica anterior.

El advenimiento del Cristo hace cumplir las profecías que se hicieron sobre él desde Moisés hasta Malaquías, que es el último profeta que escribe sobre su venida y que anuncia a Juan, quien era el mismo Elías. Aunque debemos aclarar que la sustancia del Cristo existe antes de la Creación entera; también existe en cada hombre en forma microcosmica, constituyendo el llamado Cristo Intimo que es el Salvador individual, personal, de cada uno de nosotros. Sin embargo, la gloria y grandeza del divino Jesús de Nazareth reside en que él resucitó y encarnó al Cristo Cósmico, que es el desdoblamiento natural y absolutamente necesario del Padre Eterno para que el día cósmico pueda manifestarse con todas sus especies.

El nacimiento de Jesús, el Cristo, es celebrado en estos tiempos en diversas formas. Pero muy pocos meditan en lo profundo, en lo transcendental, en el significado verdadero de navidad. Navidad es palabra derivada del latín, conformada por los términos: nova y vita, por lo cual, el vocablo en castellano significa nueva vida. El único que puede darnos nueva vida es Cristo con su mensaje de amor, con su ejemplo, con su humildad, con su desprendimiento de las cosas materiales y con su postrer y máximo sacrificio.

Cristo es el vino de la sabiduría, la esencia de la vida. Él es el vino que aporta el espíritu a toda carne y la razón a nuestra existencia. Por todo esto nos dijo: “No echéis vinos nuevos en odres viejos”. Y también: “El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá la vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero”.  “Yo soy el pan de vida eterna.”. “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos.”

Un gran Maestro de la Luz enseñaba que: “Los judíos formaron a Cristo, los griegos lo comprendieron y los romanos lo explotaron.” En conclusión, cada uno vive el cristianismo a su conveniencia, pero nadie puede negarlo, ni ignorarlo. Por lo cual, en estos tiempos en la cultura occidental se observa una inmensa alegría, un deseo de compartir, de festejar, de fortalecer los vínculos y la unidad familiar. Hay en el ambiente una manifestación espiritual para los hombres y mujeres de fe y hasta para el profano hay una excusa para festejar, para llenar de bienes materiales y regalos a sus seres queridos.

Pero es innegable que las energías del amor signan con su paz y su divina gracia a los seres de buena voluntad, a quienes han hecho del amor no una franquicia para someter al semejante, o una pose falsa que esconde sus propias tinieblas, sino para quienes sienten que el Cristo es amor que vivifica, que enciende corazones y la saca del tormento, de la desesperanza y los transporta a un estado de gozo, de plena armonía consigo mismo y con la Creación.

¿Para qué sirve el nacimiento del Cristo? Sirve para muchas cosas, en el plano espiritual es un evento del alma que se reconcilia con Dios. Es el plan divino ejecutado en el hombre, es la parte integrándose con el todo. Es la diversidad manifestándose en la unidad, a lo cual, sin saberlo, las religiones aducen cuando celebran la Primera Comunión. El nacimiento del Cristo en el hombre es la transcendencia de lo mortal a lo inmortal, es el máximo escalón de la escalera mágica de Jacob, que nos lleva de la materia al Espíritu, de la tierra al cielo. Es la gloria de la bandera mexicana señalando que el águila ha devorado a la serpiente y que el espíritu Nahualt es el mismo león de la tribu de Judá.

Atendiendo a los dos principios eternos o energías que rigen este plano, vemos que en el hombre materialista el advenimiento del Cristo a la tierra sirve para expresar sus abominaciones, sus iniquidades y pasiones salvajes. Para el capitalismo es la época del año en que venden todo tipo de bienes y conque tratan de saciar su hambre de dinero. Sin embargo, la navidad es la expresión del Cristo en el corazón del hombre, es el Renuevo concedido a Josué en el capítulo 3 del libro de Zacarías. Es la fragante rosa de los antiguos rosacruces. Cristo es la Estrella matutina iluminando nuestro nuevo día. Así aparece representado en la Conjuración de los 4 elementos del sabio Salomón. Cristo es la máxima concentración lumínica y vital de los 4 elementos y el éter de vida eterna. A él sea la gloria y las alabanzas de todo lo creado.

Navidad no es estreno y vanidad. Navidad no es borrachera, ni cohetes artificiales. No es glotonería y gula desatadas. No es consumismo ni pasiones. Más bien, es época de reflexión, de recogimiento, de unión y paz. Época de amor y paz en el corazón. Es época de reconocer la gracia divina que nos concede a su Hijo unigénito para escribir con fuego la gloria del Creador. Época para reconocer que Cristo puede nacer miles de veces en Belem de Judá, pero si no nace en nuestros corazones, es vano todo su sacrificio. Nosotros los gnósticos poseemos el Ritual de Navidad del cual extraemos algunos párrafos para deleite de nuestros amigos con las inmanentes bendiciones del Altísimo.

“Una vez más nace Macro cósmicamente, en la inmensidad de la bóveda celeste, el Cristo Cósmico, el Disipador de las Tinieblas, Fecundador de la Tierra, Restaurador de la Naturaleza y Reparador de los males causados por la serpiente infernal.

Una vez más, nace Micro cósmicamente, el Cristo Interno en el pesebre de la Ciudad Cuerpo.

Por ser Hijo de la Luz del Gran Sol Espiritual, es la única estrella que nos da el suave calor de amor puro y sin macula alguna, y es así como nos ilumina con absoluta claridad el camino que debemos seguir.

Así nace entre nosotros el eternamente esperado, el Enviado Divino, el Profeta de las Naciones, cuya palabra nos da el Pan que conforta y la Sangre que nos da la Vida.

Mi Hijo es tierno como lo es el pensamiento de lo Divino, nace y palpita delicadamente en el pecho de los que le aman y cumplen con la perfección de la Ley. Huye con lágrimas en los ojos de los posesivos, egoístas, celosos, traidores, fornicarios y perversos, y al irse él, éstos quedan nuevamente sumidos en el Reino de la Tiniebla y el Dolor.

Es tan tierno como el pétalo del Lirio y de la Rosa y tan sutil como el primer Rayo de la Claridad que da la Aurora. Él es el Rocío de la Vida del cual no sólo nace él, sino que por su amor y por su generosidad, de él se forman todos los verdaderos Hombres.

Amarle es lo mejor, seguir su camino de acuerdo a sus prescripciones y participarle al Universo entero, esta buena noticia del amor y de la alegría.

El nace del Agua y del Fuego, o sea, cuando termina el invierno y de nuevo aparece el Sol, es entonces cuando el agua animada por el calor del fuego Solar, se evapora y se convierte en el Espíritu que da la acción y el Movimiento a todo ser y a todas las cosas y todo cuanto está muerto vuelve a vivir. Así, nace bajo la Constelación del Cordero el día de la Resurrección (20 de abril) de nuevo derramando la Luz, el Amor y la Primavera de la Vida.

Por eso es llamado el Niño Sol. El Niño de la llama cuyo fuego regenera los mundos.

Admiración de los Ángeles y de los Dioses, es el Cordero Inmaculado del agua y del fuego. Padre-Madre engendrado no creado y es por eso que se le representa por el Vellocino de Oro o por los peces que simbolizan la vida que surge de las aguas.

Salud Niño Divino, VEN, VEN, VEN, te invitamos a nacer en nuestro corazón para que tu cuerpo y sangre regeneren nuestras Vidas, para que seas el pan del Alma y la Vida de nuestro Espíritu y te conviertas en la Luz y estrella de nuestro futuro.

VEN, VEN, VEN, te invitamos, te amamos y te damos alabanzas.”

FELIZ NAVIDAD A TODOS NUESTROS HERMANOS Y QUE LAS BENDICIONES DEL CRISTO REDENTOR SEAN SIEMPRE CON TODOS NOSOTROS. SALVE. SALVE. SALVE.

MARIANO JOSE HERRERA VILLERA

MAESTRO M.K.


GNOSIS DE VANGUARDIA

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sábado, 23 de diciembre de 2017

¿ PARA QUE SIRVE EL NACIMIENTO DEL CRISTO ?


Imagen: Archivo Digital

El nacimiento o encarnación de Jesús el Cristo entre nosotros es un acontecimiento cósmico, que parte en dos el desarrollo de la civilización. Este hecho está rodeado de misterios y de aristas que el hombre común y corriente nunca entendió, ni entenderá hasta no convertirse en pneumatychoi, o en hombre espiritual. Para comprender este acontecimiento es necesario estudiar, asimilar, practicar los principios más profundos de la Ciencia Universal y la palabra comprender aquí pertenece a la semántica del alma, mientras que entender corresponde al intelecto materialista que depreda y esclaviza la esencia del hombre actual.

Todos los profetas predijeron su advenimiento; sin embargo, muchos habitantes del Israel terrenal lo desconocieron intencionalmente y con su muerte en la cruz trataron de eliminar la noble enseñanza del amor divino. El amor que crea el mundo y todos los mundos y abre las puertas al hombre para crecer, para redimirse, convirtiéndose así en amo y señor de todo cuanto existe.

Aunque para abordar acertadamente el tema del nacimiento del Cristo nazareno se necesitaría un conocimiento y sabiduría supra galáctico, en este escrito solo pretendemos explicar algunos aspectos y conmemorar con nuestros lectores el magno acontecimiento. Afirmamos que muchas personas, iglesias y credos religiosos desconocen que Jesús es la parte humana, material, física y Cristo es la parte espiritual, divina. Por esa razón, los gnósticos siempre decimos Jesús, el Cristo.  Porque Cristo es Dios manifestado, es decir, materializado, aunque Dios existe en toda la Creación y en todo lo creado, y la Creación entera solo es el resplandor de su gloria, de su grandeza y de su inteligencia.
Tampoco conoce la gente que la fecha del 24 de diciembre en la cual se celebra el nacimiento o encarnación es simbólica y se refiere a los 24 ancianos del zodiaco o a la manifestación del poder dual de las 12 constelaciones, en las cuales evoluciona nuestra alma a través de múltiples encarnaciones. La verdadera fecha es el 20 de abril, bajo la constelación de Aries. Razón que lleva a los astrónomos a afirmar que en Aries es cuando el fuego solar está más cerca de la tierra. Recordemos que el mismo Cristo nos dijo: “Yo soy la luz del mundo”. He allí por qué se le representa con el símbolo del cordero, perteneciente a Aries. Observe también el lector que, si la fecha del 24 fuera verdadera y el nacimiento de Jesús divide el tiempo en dos eras, entonces la Era cristiana debería empezar el 25 de diciembre y el año en que estamos no sería el 2.017.
La Escritura Sagrada afirma que el Cristo tiene un Nombre que es sobre todo nombre y ante él toda rodilla se doblará en los cielos, en la tierra y en el infierno. Quienes llevan la Gnosis como practica constante y la tienen como parte de su ADN espiritual han comprobado que, en las dimensiones astral y mental, al conjurar con fuerza y fe, con la palabra Cristo, las entidades infernales desaparecen despavoridas. Cristo es la voz y presencia de Dios, por eso Isaías que profetizó su nacimiento 743 años antes, dice que el niño se llamara Enmanuel, o sea, Dios con nosotros. Entre tanto, Pablo, en Hebreos, capítulo 1, refiere de su naturaleza y poder lo siguiente:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros tiempos nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien así mismo hizo el universo;
El cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los Ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.
Mi Hijo eres tú,
Yo te he engendrado hoy
Adórenle todos los Ángeles de Dios”.

Todo Iniciado sabe que el Cristo es energía, es esencia, es consciencia, es la inteligencia pura, es el fundamento y sustento de todo cuanto existe. Por esa razón, Pablo lo expresa claramente en la transcripción bíblica anterior.

El advenimiento del Cristo hace cumplir las profecías que se hicieron sobre él desde Moisés hasta Malaquías, que es el último profeta que escribe sobre su venida y que anuncia a Juan, quien era el mismo Elías. Aunque debemos aclarar que la sustancia del Cristo existe antes de la Creación entera; también existe en cada hombre en forma microcosmica, constituyendo el llamado Cristo Intimo que es el Salvador individual, personal, de cada uno de nosotros. Sin embargo, la gloria y grandeza del divino Jesús de Nazareth reside en que él resucitó y encarnó al Cristo Cósmico, que es el desdoblamiento natural y absolutamente necesario del Padre Eterno  para que el día cósmico pueda manifestarse con todas sus especies. 

El nacimiento de Jesús, el Cristo, es celebrado en estos tiempos en diversas formas. Pero muy pocos meditan en lo profundo, en lo transcendental, en el significado verdadero de navidad. Navidad es palabra derivada del latín, conformada por los términos: nova y vita, por lo cual, el vocablo en castellano significa nueva vida. El único que puede darnos nueva vida es Cristo con su mensaje de amor, con su ejemplo, con su humildad, con su desprendimiento de las cosas materiales y con su postrer y máximo sacrificio.

Cristo es el vino de la sabiduría, la esencia de la vida. Él es el vino que aporta el espíritu a toda carne y la razón a nuestra existencia. Por todo esto nos dijo: “No echéis vinos nuevos en odres viejos”. Y también: “El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá la vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero”.  “Yo soy el pan de vida eterna.”“Yo soy la vid, vosotros los sarmientos.”

Un gran Maestro de la Luz enseñaba que: “Los judíos formaron a Cristo, los griegos lo comprendieron y los romanos lo explotaron.” En conclusión, cada uno vive el cristianismo a su conveniencia, pero nadie puede negarlo, ni ignorarlo. Por lo cual, en estos tiempos en la cultura occidental se observa una inmensa alegría, un deseo de compartir, de festejar, de fortalecer los vínculos y la unidad familiar. Hay en el ambiente una manifestación espiritual para los hombres y mujeres de fe y hasta para el profano hay una excusa para festejar, para llenar de bienes materiales y regalos a sus seres queridos. Pero es innegable que las energías del amor signan con su paz y su divina gracia a los seres de buena voluntad, a quienes han hecho del amor no una franquicia para someter al semejante, o una pose falsa que esconde sus propias tinieblas, sino para quienes sienten que el Cristo es amor que vivifica, que enciende corazones y la saca del tormento, de la desesperanza y los transporta a un estado de gozo, de plena armonía consigo mismo y con la Creación.
¿Para qué sirve el nacimiento del Cristo?  Sirve para muchas cosas, en el plano espiritual es un evento del alma que se reconcilia con Dios. Es el plan divino ejecutado en el hombre, es la parte integrándose con el todo. Es la diversidad manifestándose en la unidad, a lo cual, sin saberlo, las religiones aducen cuando celebran la Primera Comunión. El nacimiento del Cristo en el hombre es la transcendencia de lo mortal a lo inmortal, es el máximo escalón de la escalera mágica de Jacob, que nos lleva de la materia al Espíritu, de la tierra al cielo. Es la gloria de la bandera mexicana señalando que el águila ha devorado a la serpiente y que el espíritu Nahualt es el mismo león de la tribu de Judá.
Atendiendo a los dos principios eternos o energías que rigen este plano, vemos que en el hombre materialista el advenimiento del Cristo a la tierra sirve para expresar sus abominaciones, sus iniquidades y pasiones salvajes. Para el capitalismo es la época del año en que venden todo tipo de bienes y conque tratan de saciar su hambre de dinero. Sin embargo, la navidad es la expresión del Cristo en el corazón del hombre, es el Renuevo concedido a Josué en el capítulo 3 del libro de Zacarías. Es la fragante rosa de los antiguos rosacruces. Cristo es la Estrella matutina iluminando nuestro nuevo día. Así aparece representado en la Conjuración de los 4 elementos del sabio Salomón. Cristo es la máxima concentración lumínica y vital de los 4 elementos y el éter de vida eterna. A él sea la gloria y las alabanzas de todo lo creado.

Navidad no es estreno y vanidad. Navidad no es borrachera, ni cohetes artificiales. No es glotonería y gula desatadas. No es consumismo ni pasiones. Más bien, es época de reflexión, de recogimiento, de unión y paz. Época de amor y paz en el corazón. Es época de reconocer la gracia divina que nos concede a su Hijo unigénito para escribir con fuego la gloria del Creador. Época para reconocer que Cristo puede nacer miles de veces en Belem de Judá, pero si no nace en nuestros corazones, es vano todo su sacrificio. Nosotros los gnósticos poseemos el Ritual de Navidad del cual extraemos algunos párrafos para deleite de nuestros amigos con las inmanentes bendiciones del Altísimo.
“Una vez más nace Macro cósmicamente, en la inmensidad de la bóveda celeste, el Cristo Cósmico, el Disipador de las Tinieblas, Fecundador de la Tierra, Restaurador de la Naturaleza y Reparador de los males causados por la serpiente infernal.

Una vez más, nace Micro cósmicamente, el Cristo Interno en el pesebre de la Ciudad Cuerpo.
Por ser Hijo de la Luz del Gran Sol Espiritual, es la única estrella que nos da el suave calor de amor puro y sin macula alguna, y es así como nos ilumina con absoluta claridad el camino que debemos seguir.

Así nace entre nosotros el eternamente esperado, el Enviado Divino, el Profeta de las Naciones, cuya palabra nos da el Pan que conforta y la Sangre que nos da la Vida.
Mi Hijo es tierno como lo es el pensamiento de lo Divino, nace y palpita delicadamente en el pecho de los que le aman y cumplen con la perfección de la Ley. Huye con lágrimas en los ojos de los posesivos, egoístas, celosos, traidores, fornicarios y perversos, y al irse él, éstos quedan nuevamente sumidos en el Reino de la Tiniebla y el Dolor.
Es tan tierno como el pétalo del Lirio y de la Rosa y tan sutil como el primer Rayo de la Claridad que da la Aurora. Él es el Rocío de la Vida del cual no sólo nace él, sino que por su amor y por su generosidad, de él se forman todos los verdaderos Hombres.

Amarle es lo mejor, seguir su camino de acuerdo a sus prescripciones y participarle al Universo entero, esta buena noticia del amor y de la alegría.

El nace del Agua y del Fuego, o sea, cuando termina el invierno y de nuevo aparece el Sol, es entonces cuando el agua animada por el calor del fuego Solar, se evapora y se convierte en el Espíritu que da la acción y el Movimiento a todo ser y a todas las cosas y todo cuanto está muerto vuelve a vivir. Así, nace bajo la Constelación del Cordero el día de la Resurrección (20 de abril) de nuevo derramando la Luz, el Amor y la Primavera de la Vida.

Por eso es llamado el Niño Sol. El Niño de la llama cuyo fuego regenera los mundos.

Admiración de los Ángeles y de los Dioses, es el Cordero Inmaculado del agua y del fuego. Padre-Madre engendrado no creado y es por eso que se le representa por el Vellocino de Oro o por los peces que simbolizan la vida que surge de las aguas.

Salud Niño Divino, VEN, VEN, VEN, te invitamos a nacer en nuestro corazón para que tu cuerpo y sangre regeneren nuestras Vidas, para que seas el pan del Alma y la Vida de nuestro Espíritu y te conviertas en la Luz y estrella de nuestro futuro.

VEN, VEN, VEN, te invitamos, te amamos y te damos alabanzas.

FELIZ NAVIDAD A TODOS NUESTROS HERMANOS Y QUE LAS BENDICIONES DEL CRISTO REDENTOR SEAN SIEMPRE CON TODOS NOSOTROS. SALVE. SALVE. SALVE. 


MARIANO JOSE HERRERA VILLERA
MAESTRO M.K.   

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