lunes, 9 de noviembre de 2020

LA LEY, EL AMOR Y EL ORDEN COSMICO

REFLEXION XLVIII

La ley es el peso, la norma, la medida, lo preceptuado, lo acordado, lo consensuado por una comunidad social, regional, nacional, o mundial de acuerdo al interés colectivo de una época, en una geografía y condiciones específicas.

En síntesis, la ley crea las reglas de juego y los jugadores las aceptan, las respetan y las cumplen o son demandados ante sus Tribunales.

En el caso de los Tribunales de la Justicia Divina, se establecen bajo la supremacía y potestad del Gran Jerarca Anubis y sus 42 Ángeles asesores, que hacen justicia y administran justicia.

Lo anterior es, obviamente explicado desde una concepción realista de la Ley Divina en la perspectiva egipcia; porque en la panorámica hebreo-cristiana, es Cristo el Justo Juez, y quien ha sido constituido por el Padre Creador con poderes para juzgar a toda carne. Eso está claramente consagrado en la Biblia y en muchos libros sagrados. Sin embargo, sabiendo nosotros que Dios es uno solo y que los nombres de la Divinidad son impronunciables, concluimos en que ambas concepciones representan la misma legítima manifestación del Creador, en geografías y épocas diferentes. Es decir, son congruentes. Persiguen el mismo fin y tienen la misma naturaleza divina.

Los Leones de la Ley Cósmica son leones de fuego. Soplos ígneos de Júpiter, el Padre de todos los Dioses, cuyo Logos Zachariel tiene el gobierno de los mundos y la obligación de mantener el Orden Cósmico en todos sus aspectos y manifestaciones de vida.

El Ministerio de los Jueces de la Ley Divina se establece en la Constelación de Libra. Por esa razón, el Ritual gnóstico de Tercer grado proclama: “A los Dioses de la Cadera del cielo respetamos profundamente.” La Cadera del cielo es Libra y en el micro cosmos hombre tiene su asiento en los riñones. Ahora comprenderemos por qué allí reside el Sagrado Kaom, que es un representante de la Ley Divina que graba todas nuestras acciones, sean buenas o malas.

Esa es la explicación por la cual, el Apocalipsis antes de ser mutilado en sus diferentes versiones, decía, hablando el Cristo, como Justo Juez: “Yo soy el que escudriña el corazón y los riñones de los hombres.” Y eso es muy cierto, porque en el corazón están nuestros sentimientos y en los riñones nuestras obras.

Se equivocan quienes piensan que el Gran Jerarca Anubis es solamente terror de Ley. Solamente severo e implacable; porque ese Arconte es también amor, misericordia, compasión, piedad, clemencia. Es más, nadie, ningún Juez puede ser Juez de la Santísima Justicia, si no tiene la virtud de la misericordia.

Afirmamos que todos los Jueces, sean divinos o humanos viven de los que cometen pecado. Porque en mundos de perfección, no hay jueces. Los jueces de la Ley Divina también tienen sus límites. Más allá, en la altura profunda de lo desconocido, en los mundos de absoluta perfección, los Jueces y Arcontes sobran y no tienen ningún papel. Es el pecado el que da origen a la Ley. Motivo por el cual, Pablo apóstol, afirma: “Yo no conocí la Ley sino por el pecado”.

Se equivocan los que piensan que el fin de la Ley es el castigo. Afirmamos solemnemente que es el de mantener el Orden Cósmico y recomponer las relaciones entre el Creador y sus creaturas para cumplir con los planes divinos. La Ley Divina tiene un sentido triple porque se ha establecido para proteger, para educar al alma y para restaurar los poderes luz que el Chrestos mediador posee y que el Obstinado ego le ha robado. Para eso ha sido hecha la Ley.

La Ley está presente hasta en cada uno de los cromosomas de las especies; y más todavía en la especie humana. En los 48 cromosomas nuestros, los 46 de naturaleza material y los 2 restantes de naturaleza espiritual e invisibles para la Ciencia del ojo, en todos ellos existen los códigos de la Ley Universal.

Es más, sin Ley el mundo sería un desastre, un caos insoportable. La Creación entera sería una anarquía total y el Universo se autodestruiría.

Existe el Gran Jerarca y los 42 Ángeles de la Ley.  Un Jerarca me enseñó que: “Los designios de la Ley no los comprende nadie, solamente un Maestro de la Ley puede comprenderlos, porque los designios de Dios son inescrutables. Sólo él sabe por qué hace las cosas.”

El Coro de Jueces que oficia Justicia, lo hace en la Sala de Maat, que es Sala de Justicia y de Verdad. Todo Maestro de la Ley es también Maestro de la Verdad.

Profundizando aún más en el conocimiento y organización de los Jueces de la Ley Divina, afirmamos que hay Jueces que rigen el cuerpo físico y el vital o etérico, y ellos constituyen la Primera Insignia de Vida.

Los Jueces que rigen el cuerpo astral y el mental forman la Segunda Insignia de Vida, ellos constituyen el Nasem. Que es ordenanza y sustento del Alma.

Los Jueces del Código Causal y Conscientivo forman la Tercera Insignia de Vida, y unidos representan, el Espíritu.

En mucho más de 44 años en el gnosticismo, que no en las Instituciones gnósticas, he visto que muchos médicos gnósticos, nobles y abnegados servidores del prójimo, han tenido un final lleno de enfermedades y creo que una de las razones de eso, es porque en su afán de hacer el bien, han pasado por encima de los cánones de la Justicia Divina, han violentado sus fallos, aún sin quererlo.

La inmensa mayoría de los gnósticos desconoce la existencia de los Magistrados Vitales, los Arcontes de la Medicina o Sagrados Guardianes de la Morada de Barbelos, y por eso cuando hacen la Cadena de Curación jamás los invocan para pedir Licencia de Curación de acuerdo con la Ley Divina y posteriormente hacer la Invocación a los Maestros de la Ciencia y de la Medicina, a los Coros celestiales de Ángeles del planeta Mercurio, bajo el poder, la Divina Gracia, la Inteligencia infinita y eterna del Arcángel Rafael,  para que sean ellos los que realicen sus trabajos de curación sobre los cuerpos físico, vital, astral, mental, causal y sobre los Códigos Conscientivos y genéticos de esos enfermos. Todo lo cual se hace siempre en el Nombre del Cristo, por el poder del Cristo y por la Majestad del Cristo, Señor y Salvador Nuestro.

El Ritual gnóstico de Quinto Grado, que es el número de la Ley, por medio del Guardián, que es quien la representa exclama:

“Los Verdugos de la Ley decapitaran con la Espada Flamígera a los violadores de la Ley.”

Todo el camino de retorno a la casa del Padre está regido por la Ley Divina y se hace dentro de la Ley y en el Nombre del Cristo.

 Todos los actos de la Ley Divina son actos de amor. Amor a Dios y amor a sus creaturas. Por eso el Ritual expresa:

“Amor es Ley, pero amor consciente.”

El amor es la materia, la energía, la Consciencia sideral que sostiene todo el Universo. El amor es la sustancia del Cristo y de Dios. Por eso Santiago en su Epístola dice: “Dios es amor. El que no ama no ha conocido a Dios.”

El amor es la sustancia que ha fabricado todo lo existente. Y todos los mundos y creaciones del futuro universal serán construidos con la energía del amor. Con la fuerza de la Cruz. Es decir, con la conjunción de energías triduas: positiva, negativa y neutra. Santo afirmar. Santo negar y Santo conciliar. Es por eso que la Alabanza a la Santísima Cruz, en la Misa Gnostica afirma:

“¡Oh, tú Cruz, de los maravillosos destinos!

¡Puesta por el Altísimo en la multiplicación del Universo!

¡Para que seas la redención del género humano!

¡Oh Cruz! ¡Belleza Inmaculada que eres trofeo de la Victoria del Chrestos!

¡Que eres imán de vida!

¡Que ofreces la vida con tu Árbol Santo...!”

Hermano, por amor a ti mismo y a tu Creador, no tientes a Dios. No desafíes sus leyes.

Acuérdate la enseñanza de los Rituales gnósticos:

“Respeta y honra a los Dioses, quien desea llegar a ser Dios.”

“Cumple todas las leyes, el que une su voluntad a la Ley.”

“Triunfad. Eso es todo.” Así ordena la Madre Divina. Que ella nos bendiga y nos lleve de la mano hacia el seno del Omnimisericordioso.

Amén. Amén. Amén.

MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA

M.K.


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martes, 3 de noviembre de 2020

LA ROCA Y EL NACIMIENTO SEGUNDO

REFLEXION XLVII

Cabe entonces explicar, ¿Qué es nacer de nuevo? Nacemos la primera vez del vientre de nuestras madres. Ese es el nacimiento primero y es nacimiento de carne; por tanto, sujeto a corrupción, a enfermedades, a muerte. Es un nacimiento hijo del tiempo y por tanto desaparece con el tiempo.

El segundo nacimiento, el que permite tener vida eterna, el que nos salva de perecer, es el nacimiento segundo, porque el primero es de la carne. El nacimiento segundo, es el que se produce del agua y del fuego. Es decir, el nacimiento espiritual que solo se consigue en el lecho santo y sin mancilla del que habla Pablo Apóstol.

El nacimiento que se logra practicando magia sexual, sin derramamiento de la entidad seminal y subiendo con los protocolos reglamentarios y sagrados, los vapores seminales a través de las 33 vertebras de la columna vertebral; hasta llevar ese fuego al corazón. Ese es el misterio y el gran simbolismo que representa el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús que se venera en muchos hogares. Eso es lo que significa la muerte de Jesús a los 33 años. Cuando ya su obra, misión y drama cósmico habían terminado.

El nacimiento segundo es el nacimiento en nosotros del Hijo del Hombre, (Obsérvese que Hijo y Hombre están con mayúsculas para diferenciarlo de los hijos comunes de fornicación, de la carne). Hijo del Hombre es el del Cristo, que nos hace coherederos del Reino del Padre y que, por tanto, nos abre las puertas de los cielos. Recordemos que a Pedro dice el Señor: “A Ti te daré las llaves del Reino de los Cielos y las puertas de los infiernos no prevalecerán contra ellos”. Mateo capítulo 16 versículo 19.

Esto le dice el Señor a Pedro, porque éste representa los misterios salvadores del sexo y del fuego sagrado. Las llaves son dos: una de oro y una de plata. Para representar en la de oro al hombre y en la de plata a la mujer. Estas llaves están amarradas por un cordón, que representa el cordón seminal. Hombre y mujer unidos en maridazgo sagrado. Más profundamente, estas dos llaves se entregan a Pedro, porque él representa el Hierofante de los misterios del sexo. Pedro es Pathar, es la piedra, la roca y la roca es el Cristo, que es el Salvador, el Redentor de todo aquel que en Él cree y practique sus enseñanzas.

Por esa razón, Cristo le cambia el nombre de Simón al de Pedro y le dice: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificare mi Iglesia”. No es la iglesia católica, como afirman los clérigos romanos a la que se refiere este pasaje, porque eso ni existía para la época. Además, por iglesia se entiende la comunidad de las almas purificadas y despiertas en la consciencia de nuestro Señor el Cristo. Anteriormente explicamos que quien edifica es el Cristo y ese poder dado a Pedro fue también dado a todos los apóstoles.

La roca espiritual es Cristo, dice Pablo en 1 Corintios, capitulo 10 versículo 4.

En la Primera Epístola Universal de Pedro, en el capítulo 2 versículo del 2 al 8, el apóstol afirma lo siguiente, porque a él le toca instruir sobre los misterios del sexo: “Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación sí es que habéis gustado la benignidad del Señor.

Acercándose a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa.

Vosotros también como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios, por medio de Jesucristo.

Por lo cual también, contiene la escritura:

He aquí pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida y preciosa Y el que creyere en Él (Cristo), no será avergonzado.

Para vosotros pues, los que creéis Él es precioso (Cristo); pero para los que no creen;

La piedra que los edificadores desecharon (o sea el Cristo) Ha venido a ser la cabeza del ángulo y

Piedra de tropiezo y roca que hace caer…”

Obviamente la práctica de la castidad, la renuncia a la fornicación, a las iniquidades y a todas las abominaciones sexuales, llámense estas prostitución, lujuria, adulterio, lascivia y placeres sexuales sodomitas que incluyen todo tipo de aberración o degeneración, eso no es fácil.

Por eso la escritura dice: “Piedra de tropiezo y roca que hace caer”. Hay que tener coraje, voluntad de acero puro, un nivel de consciencia espiritual, una formación esotérica, oculta, una fe inquebrantable, un compromiso y responsabilidad con Cristo y un amor a Dios a través de su Hijo, para seguir una vida con castidad.

Porque si la magia sexual no se practica con la convicción, la fe en que esa es la puerta estrecha, que Cristo es la roca de salvación, la piedra que desecharon los constructores del Templo de Salomón, de la ciudad Santa de la Jerusalén Celestial, la cual esta cimentada sobre 12 piedras que son los 12 apóstoles, los 12 ángeles custodios de sus doce puertas, repito si la práctica no se hace con esas convicciones todo os será perdido, todo os será negado y tarde o temprano el discípulo fracasara espantosamente. La práctica hace al Maestro, pero es la buena practica

Repito, si no se tiene esa convicción, esa responsabilidad con el Cristo y ese nivel de formación conscientiva y si no se está trabajando simultáneamente sobre la eliminación de los defectos, entonces el buscador de la verdad fracasará y su Vellocino de Oro se convertirá en la triste Hidra homérica, en un monstruo de mil cabezas que lo convertirá en su esclavo, en un Hanasmussen, en un aborto de la Madre Cósmica, con doble centro de gravedad, es decir en ángel y demonio a la vez.

En todo este pasaje bíblico “La piedra de Dios escogida y preciosa” es el Cristo, la energía crística que convierte al hombre de simple mortal en inmortal, de simple esclavo y siervo del pecado en verdadero ciudadano del Cosmos Infinito, con facultad para penetrar en los misterios y en la realidad del universo entero. Con poderes sobrenaturales y con voluntad para decidir sobre la vida y la muerte. En Señor de la Eternidad. A eso, eso es a lo que se le llama tener vida eterna, a ubicarse más allá del tiempo y del espacio, a ser el hijo de sus propias obras. En una sola palabra a Ser.

Pero lastimosamente el hombre ha desechado la piedra angular, que es el Cristo Vivo. Ha escogido caminos de perdición, de maldad, de llanto, de amarguras y muerte que es lo que abunda por doquier en estos días de la gran tribulación. Invitamos al amable lector a que lea y analice las noticias mundiales para que saque sus propias conclusiones.

En el evangelio de Mateo, capitulo 7, versículos del 24 al 27, Jesús dice:

“Cualquiera pues que me oye estas palabras y las hace, le comparare a un hombre prudente, que edifico su casa sobre la roca.

Descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos y golpearon contra aquella casa y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca (O sea sobre el Cristo).

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le comparare a un hombre insensato, que edifico su casa sobre la arena.

Y descendió lluvia, y vinieron ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó y fue grande su ruina.” La casa es el alma, y aquí la palabra ruina se refiere a la muerte segunda.

Hermosa parábola crística que hay que descifrarla con la lámpara del cuerpo y con la ciencia del corazón, para extraer de ella su luz, en la búsqueda de la Iniciación, en el camino que nos lleva al nacimiento segundo, el cual verifica nuestra entrada al Reino de lo eterno.

En la metáfora de esta parábola hay varios símbolos propios del lenguaje sagrado y de los misterios de Dios. Por ejemplo, la roca sobre la cual debemos edificar la casa, es el Cristo. La casa simboliza la vida del cuerpo – alma y su lucha por lograr la cristificación. Las lluvias representan la prueba del elemento agua en el camino Iniciático. O sea, el control que debe tener el Iniciado sobre las aguas de vida eterna, que es el ens seminis, sobre el cual reside el ens virtutis.

Los vientos huracanados significan las pruebas, los malos pensamientos, la falta de trabajo y control sobre la mente que es la guarida de los defectos. Eso también significa las pruebas en la fe, la apostasía y la duda en que a veces muchos iniciados son tentados. Siendo todo ello fruto de la carencia absoluta del trabajo psicológico. Y este es el peligro más grande para la Casa Somática en cuyo dintel debe aparecer la espiga de trigo como señal de nacimiento del Cristo.

Finalmente, la casa (o sea el hombre-alma) es destruida, cae y queda en ruinas estruendosas, porque estaba construida sobre la arena. La arena es símbolo de teorías. De intelectualismos y fanatismos de los fariseos y saduceos. Por lo cual el apóstol de los gentiles ya había advertido: “El Reino de Dios no consiste de palabras sino de poder”. Todas esas teorías y creencias son las que en su tiempo Jesús llamo la levadura de fariseos y saduceos, de las tales cosas había advertido a sus discípulos que debían cuidarse.

Los que son valientes, los estigmatizados con el sello de la fe en Cristo y que siguen al pie de la letra sus enseñanzas como lo hizo Moisés, son los que “levantan la serpiente de fuego en el desierto”. “Así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda más tenga vida eterna”.

La serpiente de fuego es la Madre Divina Kundalini que victoriosa subió por la columna vertebral del patriarca Moisés, hombre de Dios, que guardó sus leyes y “murió a los 120 años conservando su vigor y el brillo de sus ojos”. Señales estas dos que testimonian que a esa edad de anciano venerable guardaba sus energías, su fuego sagrado, sus aguas de vida eterna, pues tenía vigor y el brillo de sus ojos testimonia el fuego luminoso de sus transmutaciones. Porque, dicho sea de paso, el hombre o mujer que transmuta sus energías hacia dentro y hacia arriba, le refulge el brillo de sus ojos, el cabello se le pone sedoso y brillante. La turgencia de la piel crea una coloración, una metamorfosis especial, la voz adquiere fortaleza, aún en la vejez, y un sonido metálico vigoroso, porque la voz tiene mucha relación con el poder sexual, con las hormonas. Por eso se dice que la voz es el resultado de una lucha fraternal entre Venus y Marte.


MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA

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martes, 20 de octubre de 2020

PSICOLOGIA DE LA TRAICIÓN

REFLEXIÓN XLVI

La traición es un defecto, un ego, un diablo, que ha existido durante toda la vida. Desde los tiempos en que la humanidad desobedeció el mandato del Creador, desde allí comenzó la cronología de la traición sobre la tierra.

La traición es hacia la patria nacional o hacia la patria del Espíritu, el mundo de Dios.

Traición es desobedecer o irse en contra de los cánones consensuados, acordados entre personas o por una comunidad determinada.

Se habla entonces de traición en muchos ámbitos. En el político, el científico, el laboral, el religioso, el espiritual o sentimental y muchos más.

La blasfemia contiene las dos traiciones más grandes, porque junta la traición de orden físico y la de orden espiritual. Razón que asiste al Cristo, en Pistis Sophia, a afirmar que los blasfemos, ni siquiera en sus próximas encarnaciones pudieran redimir su pecado. Pues la blasfemia es un pecado contra el Espíritu Santo.

La Divina Comedia, del italiano Dante Alighieri, afirma que los traidores están confinados al Noveno Círculo del infierno, y que las almas de los más grandes traidores, como Judas, Bruto y Casio son devoradas por el mismo Satanás.

Según la etimología, la palabra "traidor", tiene su origen en el término latino "traditor", que significa el que entrega, el que cede.

Cuando Moisés permaneció en el monte Sinaí durante 40 días, el pueblo judío traicionó a Dios que lo había sacado de tierras egipcias, librándolo de la esclavitud cruel y dolorosa. Sin embargo, en su desespero, ese pueblo obligó a Aarón que les hiciera un becerro de oro y ofrendaron sacrificios, a Moloc, un demonio que devoraba neonatos en su vientre de fuego. Y cuya maldad, el mismo Rey Salomón conoció y combatió con la Conjuración de los Siete Genios del mal.

El profeta David, quien logró una alta Iniciación, también traicionó a Urias, un General de su ejército, cuya mujer vió bañándose en una cristalina quebrada y encendiendo su lujuria, se la quitó. Para después mandar a su combatiente a ir al frente de batalla y dejarlo sólo, y así convertirlo en  víctima del ejército enemigo.

Éste hecho, le hizo merecedor de terribles castigos de Dios. Hasta que se arrepintió, sufrió y pagó su culpa de tan horrible traición. Los salmos 22 y 69, reflejan sus sufrimientos y angustias, aunque también son indicadores de su poder de clarividencia y profecía en cuanto al drama del Cristo Jesús. Y David llegó a tal grado de perfección que, incluso, según la carne, se dice que el Cristo es descendiente del linaje de David.

La traición más grande es la que comete el Iniciado contra su Cristo Íntimo cuando llega a altísimas Iniciaciones espirituales. Lo que se llama el vértigo de la altura. Por ese motivo, un Ritual gnóstico dice: “No olvidéis que más allá del Séptimo Peligro podéis caer bajo maldición”. Y también: “Los Cosmocratores resplandecen en el Espacio Abstracto Absoluto. Se necesitan para la creación de mundos, sin embargo, nosotros debemos no caer en tentación.”

La Katancia es el Karma superior, es la traición manifestada en dimensiones superiores.

El traidor siempre tiene motivos, estímulos que manipulan su voluntad para cometer sus iniquidades. La envidia, la avaricia, las ansias de poder, la venganza, la desconfianza, la fragilidad de sentimientos, la ausencia de Fe en una creencia, en un proyecto, en un liderazgo, y el punto de quiebre de los llamados "valores", son algunos de los propulsores de la traición.

Muchos países consagran la traición como delito en su ordenamiento jurídico. Perú lo tipifica, y Venezuela con las reformas revolucionarias a sus leyes, establece 5 formas de traición,  la mayoría de ellas como delitos políticos. En muchos países la traición se castiga con pena de muerte.

Pero reflexionemos sobre:

¿Qué impulsa el quiebre de la confianza?

¿El rompimiento de relaciones, de reciprocidades,  de intereses mutuos?

¿Qué sientes cuando traicionas?

¿Qué sientes cuando te han traicionado?

¿Cómo puedes sanar de las lesiones emocionales?

¿Cómo avanzar y no quedar atrapado en el evento de traición?

La fidelidad es un sentimiento, pero la lealtad es una virtud.

Vivimos la época de las infidelidades de toda clase. Muy extraño conseguir esposos o parejas debidamente constituidas donde alguno de ellos no haya traicionado al otro.

Las traiciones religiosas son las más enconadas de toda la historia, debido al grado de fanatismo y porque toca aspectos relativos a la Fe, a la salvación del alma, al mundo de Dios, a lo eterno.

La traición se produce cuando se actúa de manera contraria a lo esperado, y es más dolorosa cuánto mayor es el grado de confianza y cercanía con el traidor.

La traición de Judas a su Maestro, el Cristo, es tal vez, la más conocida por la elevación espiritual de Jesús y por la forma en que se realizó, puesto que Judas conocía los Misterios de la Sabiduría oculta que proclamaba el Salvador.

Todo Maestro, de una o de otra manera, es siempre traicionado por alguien de su entorno. Por lo cual el caso de Judas no es único. Y pienso que está muy bien descrito en el Evangelio de Lucas, capitulo 22. Donde minuciosamente se narra la entrega del Salvador a sus victimarios y también la negación o traición de Pedro antes que cantase el gallo. Aunque hay que rescatar el valor simbólico, porque el gallo representa el deseo sexual, y ese deseo, esa pasión tiene que ser negada por el Gran Hierofante para purificarse.

Ahora, juzgar, detestar a Judas es no comprender su papel en el drama cósmico del Divino Redentor, pues, todo enemigo es sagrado, puesto que ha sido colocado por la Ley en nuestra vida iniciática o vida material,  para ser superado, para ser vencido. Y en el caso del Cristo, para superar hasta el poder de la muerte y lograr la Resurrección. La profecía es aquí perfectamente cumplida. Razón imperativa que le hace exclamar a Pablo, en 1Corintios,  15. 54, 55:

"Sorbida es la muerte en victoria.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

¿Y dónde, oh sepulcro, tu victoria?”

No obstante, si no se hubiera producido la traición de Judas, no se hubiera podido sellar el Nuevo Pacto, la Nueva Alianza entre Dios y los hombres. Pacto del cual la sangre del Cristo fue testamentaria y redentora.

“El traidor tiene el número 21 sobre su frente”, me dijo el Jerarca Anubis Sabaoth. Su ADN está en el infierno dantesco, en la Novena Esfera, donde existen las más espesas tinieblas, y donde están secuestradas por la obscuridad las virtudes de muestras almas. Las luces y capitales cósmicos de nuestro Cristo Íntimo. Por eso, hay que practicar con castidad y mucha pureza el Arcano AZF y quitarle al diablo los tesoros que pertenecen al Cristo.

La traición es más amarga que la hiel y la permanente agonía del traidor es un hecho cruelmente doloroso, que le tortura toda la eternidad. Por tanto, el alma del traidor no conoce ni la paz, ni el descanso eterno.

Hay quienes no ven la traición sino como el cierre de ciclos de una relación. Sin embargo, personas que vienen a nuestras vidas, viven un tiempo, y se marchan calmada y reposadamente, sin causar daño, ni dolor, o lesiones emocionales, no pueden ser confundidos con traidores, por cuanto estos últimos han atentado contra vidas, contra proyectos y propósitos, contra liderazgos, ideologías, doctrinas sembrando violencia, odios, rencores, muerte y destrucción. Dejando así bien claras sus malvadas intenciones.

“Para los indignos todas las puertas están cerradas, menos una, la del arrepentimiento”, reza la Liturgia gnóstica. Mas el arrepentimiento corresponde al traidor, pero el perdón es potestad de la Ley Divina y si el pecado es contra el Espíritu Santo jamás será perdonado, así lo sentencia la Biblia, en Epístola de Santiago, el bendito patrón de la Gran Obra.

Esotéricamente hablando, el aire es el fuego que alimenta la traición, en la región más obscura del alma.

Oremos por tanto a Dios Todopoderoso para que nos fortalezca en nuestra Fe y no nos deje caer en tentación. Recordemos que al Padre debemos obediencia, al Hijo, humildad y al Espíritu Santo, castidad.

Dios mío, que nuestros pasos dejen huella en los caminos de la luz. Que todas las malezas dejen claros caminos. Que viva el Cristo en nuestras vidas y en nuestros corazones, ahora y por eternidad de eternidades.

SUR SUM CORDA.

Amén. Amén. Amén.


MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA

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lunes, 12 de octubre de 2020

LA JERUSALÉN CELESTIAL Y LA CLAVE DANTE

“Recordemos ahora que la Jerusalén celestial tiene doce puertas y que en cada puerta existe un ángel”. Esas doce puertas son doce entradas que están simbolizadas por los doce signos del zodiaco, en los cuales evoluciona nuestra alma para llegar hasta el Reino de la Perfección. Algo que solo se puede hacer trabajando con la pareja sagrada en el connubio amoroso; transformando nuestra personalidad humana en personalidad divina.

 

Trabajando con las dos llaves de San Pedro, de las cuales una simboliza el azufre y la otra el mercurio. En donde alquímicamente hablando el azufre, a través de la sal de la sabiduría, debe fecundar al mercurio y transformarlo radicalmente en vino de eternidad, en la sangre del Cristo Redentor. Esas dos llaves simbólicas representan al hombre y a la mujer; quienes, en castidad y sagrada unión sexual, sin derramamiento del vaso de Hermes, deben o deberían llegar unidos en una sola alma hasta el seno del Padre.

 

“Las doce puertas son doce perlas de perfección,” dice Samael Aun Weor.

 

“Solo con una caña se puede medir la ciudad, sus puertas y sus muros”. “La caña de oro representa la espina dorsal de los Adeptos”.


“La caña de oro es el báculo de Brahatma o la vara de Aarón”. “Los doce salvadores son los doce poderes – luz”.

 

Esos doce poderes–luz son facultades que los humanos hemos perdidos a lo largo de las edades como consecuencia de nuestra rebeldía, inconsciencia, desobediencia e ignorancia con las leyes del Gran Arquitecto del Universo.

 

Esos poderes–luz constituyen nuestra herencia perdida y debemos restaurarla para acceder a la ciudad Santa, que es la Jerusalén celestial.

 

Para recuperar esos doce poderes–luz, necesitamos volvernos disciplinados y serios. Necesitamos volvernos verdaderamente comprometidos con nuestro Real Ser, con el Cristo Íntimo y trabajar duramente con las claves secretas y efectivas que las escuelas iniciáticas nos han enseñado para la encarnación de nuestra esencia, de nuestro Sagrado e Íntimo Mediador.

 

Entre esas claves secretas, en la Edad Media cobró mucha importancia la clave DANTE, la cual explicada esotéricamente es como sigue:

Descendi Ascendi Natura Transmuto Est anima mea.

 

De la cual inferimos lo siguiente: Esta es una práctica de alta teúrgia que poseemos completamente y que busca ubicar al adepto en la cruda realidad de su mundo infernal o de causa y efecto, permitiéndole conocer su realidad y transmutarla para recrear, restaurar su propia alma y poseerla. Por todo lo cual:

Descendi quiere decir que el adepto tiene que descender a sus propios abismos, a sus propios mundos sumergidos y constatar el estado de su real realidad. Debe hacerlo con el arcano AZF.


Ascendi significa que luego de esa bajada, de ese descenso anterior el discípulo debe ascender. Escalar, subir. Por eso un ritual gnóstico declara luminosamente y dice: “Ascender a los cielos es cardinal y necesario”. Es obvio que para lograr este ascenso de las energías y fuerzas seminales es necesario practicar la castidad; jamás derramar el vaso de Hermes e invocar los poderes supremos de la Madre Divina Kundalini y de Nuestro Señor el Cristo, para que nos ayuden a triunfar y a salir de esos mundos sumergidos de nuestros propios infiernos individuales. Demás está decir que es imposible ascender si no le robamos el fuego al diablo. Retemplar la espada de la voluntad y consumar el misterio del Bafometo transformando las tinieblas en luz es absolutamente indispensable.


Natura es un eslabón de esta clave secreta y consiste en que debemos conocer exactamente cuál es nuestra naturaleza interior para saber cómo actuar. Precisamos conocer si nuestra naturaleza es angelical o es demoniaca. Y esto se debe a que en el momento de la creación hubo ángeles que se desprendieron del Creador y se fueron hacia huestes diabólicas; en tanto que, también los hubo quienes se desprendieron del demonio, abandonando su naturaleza de tinieblas e ignorancia y se fueron con Dios sirviéndole y adorándole. Entonces, necesitamos saber con precisión, cuál es nuestra naturaleza intima para saber cómo actuar, como trabajar en el sendero del religare con las potencias celestiales. “Por sus frutos los conoceréis”. La imagen popular de Michael Arcángel sometiendo con su lanza a un ángel rebelde, ilustra elocuentemente esta antigua realidad.

Transmuto es una palabra que enseña al buscador a transmutar, a cambiar esa realidad infernal y satánica en una realidad superior y divina, a través de las prácticas de la elevación de sus energías sexuales hacia adentro y hacia arriba; pero eso sí, cumpliendo los procedimientos tántricos que escrupulosamente deben guardarse en el coitus reservatus, en la pareja que busca el sendero de la iluminación, de la luz del Cristo y de su Sacratísimo Espíritu.

 

Transmutar es renunciar al tenebroso orgasmo y utilizar esas energías sagradas para crear nuestra propia alma. Recordemos que la clave DANTE es semejante a la clave INRI, colocada burlesca y adrede sobre la cruz del Gólgota, pero ambas nos enseñan el camino secreto de la salvación, de la creación y robustecimiento de nuestra propia alma.

 

Solo aquellos valientes que después de muchos intentos, de prácticas fallidas o exitosas, pero de gran devoción y con fe absoluta en los poderes Crísticos, solo esos héroes, esos guerreros que retemplaron su espada en Marte, ellos podrán exclamar triunfalmente:

“Est anima mea”.

Esta alma es mía. Esto no es práctica ni cosa fácil, que se logra de la noche a la mañana. En este sendero habrá caídas y habrá levantadas. Pero aquellas almas de voluntad de acero puro y aferramiento a la Madre Divina y al Cristo Vivo, lograrán triunfar. Recordemos que el Logos Divino Samael nos enseñó que: “No son las caídas o bajadas las que pueden decretar nuestro fracaso en la vida (iniciática) sino la falta de fuerza para levantarnos”. Amén. Amén. Amén.

Esta promesa del Cristo a sus discípulos de esa época y a todos aquellos de cualquier época que practiquen su doctrina, sus verdaderas enseñanzas, también se plasma en el capítulo 3, versículo 21 del Apocalipsis de San Juan. Recordemos, enhorabuena que San Juan era un ángel con poderes especiales de comprensión y clarividencia de Turiya, por lo cual es tan preciso y objetivo en sus Evangelios y en todos sus escritos. Ese versículo que también hemos citado dice literalmente:

 

“Al que venciere, yo le diré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

 

En el versículo 25 del capítulo que estamos explicando, Jesús el Cristo dice:

 

“Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y estos (los discípulos) han conocido que tú me enviaste”.

Observamos por sus palabras y porque la lógica esotérica superior así lo explica que solo el Hijo conoce al Padre. Conoce su Reino. Es de su propia naturaleza. Tiene el mismo ADN espiritual y es a través del Cristo, de ese Verbo Divino, que tiene un nombre que es sobre todo nombre y que como verbo  contiene todos los nombres; es a través de esta fuerza, de esa inteligencia cósmica, que el Padre crea todo lo existente.

Por eso el Hijo conoce a la perfección el Reino del Padre y siendo el Unigénito de la creación es también su heredero, y tiene potestad, mando y jerarquía sobre todo Espíritu encarnado o desencarnado; sobre todas las jerarquías celestiales y potestad de dar vida, de quitarla, y de juzgar a toda carne y a toda alma. Poder y mando sobre los cielos, la tierra y el infierno.

 

Tomado de nuestro libro “El Misterio del Cristo Vivo Develado”, páginas de la 173 a la 176. Disponible gratuitamente en nuestro blog.

Que Dios nos bendiga. Que algún día no lejano, el poder de Dios Todopoderoso, manifestado por su Hijo el Cristo, nos permita entrar triunfantes en la Ciudad Santa, la Jerusalén celestial, la Patria del Espíritu.

Amén. Amén. Amén.


MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA

M.K.


"Durante algo más de un año, invocamos la generosidad de nuestros lectores para costear en parte,  los gastos de esta misión espiritual y absolutamente nadie, en ningún país del mundo nos ayudó. 

Nos queda la indeclinable satisfacción de seguir adelante. 

Que todo sea para Gloria del Hermoso y Radiante Sol de Primavera que ahora ilumina nuestros corazones."

UNAS SEA FUERZA !!!

GNOSIS DE VANGUARDIA

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