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martes, 27 de junio de 2023

¿VALORES O VIRTUDES?

Los valores son normas acordadas por una sociedad en forma escrita o tácita, que ayudan a mantener un status de conducta o comportamiento colectivo.


Los valores pertenecen a un tiempo y se transforman o desaparecen con el tiempo. Los valores de la Edad Media sostenidos por la iglesia católica, llevaron a muchos contradictores a la hoguera o al cadalso. Aunque mucho tiempo después, esos falsos preceptores religiosos se dieron cuenta de sus horrorosos crímenes y pidieran perdón, pero ya el mal estaba hecho. 


Los valores están también relacionados con la cultura y con las tradiciones. Por lo cual, los valores de una sociedad difieren de los de otra radicalmente. Por ejemplo, los valores de una familia de Alaska son totalmente diferentes a los de una familia de Marruecos, de Namibia, o de China y Pakistán. 


En muchas personas los valores son situacionales. Hemos comprobado que la Ética y la Moral cambian en el mismo individuo, de acuerdo a la situación o al interés. De acuerdo al tipo de ego o polaridad dominante en determinado momento.


Hay personas que en un momento aparentan ser santos, puros, castos y leales, pero en la intimidad de su propio corazón, son tremendos demonios. Son todo lo contrario. Esas razones obligaron al Divino Jesús de Nazareth a decir:

"Este pueblo me ama con su boca, pero su corazón está lejos de mí."

Similarmente, el Salvador Nuestro dijo: 

"Aquel que me negare delante de sus hermanos, yo también lo negaré delante de mi Padre."


Los llamados valores son perecederos. Pertenecen al tiempo y desaparecen con el tiempo. Son fruto del consenso social, de una cultura, de un tiempo, de una forma de pensar. 


Recuerdo que en el lejano pueblo donde nací físicamente, había un solo ladrón, y lo que se perdía lo iban a buscar en su humilde casa. Hoy día, en este mundo al revés en que vivimos, el ladronismo se ha vuelto una práctica común y casi siempre admirada por el corrupto entorno social como viveza, astucia, o como una manifestación de inteligencia para adquirir bienes, pues la sociedad valora las personas por lo que tienen y no por lo que son. 


Es muy constante ver que la gente confunde el ser con el tener. Y alaban a las personas que obtienen bienes diciendo: "A fulano le va muy bien. Está progresando tiene camioneta blindada. Compró un yate y casa de playa...Se está dando vida. Ése si sabe para qué es la vida."


Veo también los esfuerzos de medios de comunicación y de políticos amorales tratando de convencer a la sociedad mundial de las bondades de ser homosexual, de ser lesbiana, de ser transexual, del matrimonio de igualdad de género y demás aberraciones. Y éso tratan de venderlo como un avance de la sociedad en materia de igualdad. Tratan de presentar una desviación psicológica, que está contra la naturaleza, como un valor, un logro de la civilización actual.


"Varón y hembra los creó", dice el Génesis en 1.27. Y ese precepto es indiscutible. 

La igualdad es un engaño, un espejismo mortal y degenerativo porque las diferencias de todo índole siempre existirán. Ni siquiera en una misma familia hay igualdad. Menos en el tejido social que es más grande y diverso. 


La política de la igualdad es una farsa. Es un escenario perverso y aberrado para dar expresión y oportunidad a todas las maldades reprimidas en el podrido corazón del hombre actual. Sabemos que no hay igualdad en la naturaleza y funcionamiento de los planetas, de las estrellas, porque cada uno tiene su tamaño, su vibración, sus elementos propios, su órbita y radiación inherentes a su esencia y propósito. 


En cuanto a la Deidad Cósmica también es fácil distinguir la Fisiología Divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así mismo se distinguen los Ángeles, Arcángeles, Serafines, Tronos, Potestades, Principados, Dominaciones y demás manifestaciones del Altísimo. Los minerales, vegetales y animales tienen su nivel de evolución o involución diferentes. Mucho más el hombre que es la máxima expresión del Creador para este Día Cósmico.


Los valores genéticos no pueden ser adulterados por el hombre en su suicida desafío a la Inteligencia Suprema, a la Sabiduría Universal que ha creado cada cosa poniéndola en su respectivo lugar.

Así que la pretendida y cacareada igualdad no existe en ninguna forma de la Creación. Del Universo. Todo es diferente.

Las asociaciones LGTBI celebrando el día del orgullo gay, no es otra cosa que un conjunto de demonios infernales que luchan desde cualquier parte del mundo para llevar las almas a Satanás. 


Mirando con el Sentido Espacial a esos pervertidos, uno aprecia rostros diabólicos cuyo fin último será la muerte segunda, por parte de los Arcontes devoradores de almas. Muertos ambulantes que por sus iniquidades son desde aquí habitantes del abismo. 

Jamás he conocido un político veraz. Los políticos mienten por vocación y por profesión. La excepción de esta afirmación la constituyen por propia comprobación, el Mahatma Gandhi y Nelson Mandela, que fueron héroes y proto hombres de sus países y modelos para la humanidad.


Justamente, son los malos políticos quienes han abierto la puerta a tanta aberración y maldad. Han aprobado leyes en apoyo a comunidades homosexuales y han despenalizado el aborto, asesinando criaturas inocentes en el vientre de sus madres. Han convertido así sus matrices en tumbas y sepulturas para sus aventuras sexuales.


A través del largo periplo de mi vida, y habiendo viajado por muchos países, he visto que cada sociedad pondera algunos valores más que otros. Pero al final, como en los Proverbios del Sabio Salomón, "Todo es vanidad."


Valores como:

Lealtad, fidelidad.

Respeto.

Honradez, honestidad.

Prudencia.

Obediencia.

Agradecimiento.

Resiliencia. Superación.

Sinceridad.

Patriotismo. 

Verdad.

Paciencia.

Valentía.

Amor a los padres.

Amor fraterno.

Amor a Dios.

Solidaridad.

Desprendimiento, son siempre variables y dependen de muchos factores, a saber: psicológicos, anímicos, circunstanciales, económicos, culturales y hasta religiosos.

Para que los valores fueran estables se necesitaría que la psiquis del hombre tuviera siempre un único centro de gravedad. Pero en casi todas las personas se observa la pendulacion de un extremo a otro, produciendo el llamado Síndrome Bipolar. 


En la Ciencia Gnostica, cuando ese pendular es severo y está reflejado en el alma, y ésta se desarrolla como Ángel y Demonio al mismo tiempo, se denomina Hanasmussen. 


Los exiguos valores de hoy, son también apabullados por los padres de familia, que no transmiten valores. Porque han perdido su función fiscalizadora, ductora y orientadora de sus hijos, convirtiéndose en simples proveedores de artículos de consumo. celulares, tablets, ropa, calzados, carros, motos, etcétera. 


Por otro lado, algunos padres han dejado la tarea de educar a los maestros y profesores, evadiendo su responsabilidad fundamental y desconociendo de hecho, que no educa la escuela, sino un medio. 


Más grave aún, el exceso de información no controlada, que se adquiere en las redes sociales, contribuye tristemente a debilitar los supuestos valores y a formar hombres zombies, con un bajísimo nivel intelectual y razonativo que les impedirá triunfar en el mundo del futuro.


No estamos contra los valores, sino que queremos demostrar que son cambiables. Que son temporales y culturales. Que son de la mente, del ego. En consecuencia no forman capitales del alma, como sí lo son las virtudes. 


Ahora bien, los valores conscientivos, cuando se llevan a la fragua encendida del Arcano, se transforman en virtudes. En tesoros del Cristo Íntimo. En joyas preciosas del Templo de Salomón. Solo de esa manera podemos transformar lo finito en Infinito. Lo pasajero en transcendental. Elevamos lo terrenal a celestial. Conectamos la tierra con el cielo. Jacob tuvo ese sueño maravilloso recostando su cabeza sobre la piedra. El sueño de la Escalera Mágica que va de la tierra al cielo, por la cual subían o descendían Angeles. 


Solo con la castidad, la renuncia al mal y la fe podemos transformar el plomo en oro del Espíritu. Y convertirnos en Hombres-Dioses con poderes sobre la Vida, la Muerte y sobre todo lo creado. Únicamente así podemos realizar el objetivo de la palabra dicha en el Apocalipsis: "Os he constituido en Reyes y Sacerdotes sobre toda la tierra."


Es de esta manera que puede ser cierta la palabra de la Santa Liturgia, que nos dice:


"Yo os digo a vosotros hermanos gnosticos, deberéis sobrepasar a todos los pueblos de la tierra, en Gloria, Poder y Fuerza sobre lo que se ve, y sobre todo aquello que está oculto a los ojos de la carne." 


Hecha la explicación anterior, solo nos queda trabajar duro en la Forja de los Cíclopes para convertir valores en virtudes. En verdadero dinero Cósmico.

Lo pasajero en eterno. Lo inmortal en glorioso e inmarcesible.


¡Adelante, guerreros de Acuario. Samael ya nos manda a formar. Adelante a iniciar el temario,por el Cristo adelante a triunfar!


Dios bendiga siempre nuestros pasos y la tierra santa que pisamos. 


MARIANO JOSÉ HERRERA V.

M.K.

domingo, 26 de abril de 2020

REFLEXION XXII


Ese virus maligno que azota la vida humana en el planeta ha logrado impactar todas las áreas del ser y del quehacer mundial.

Los antiguos siempre dijeron que: “no hay mal que por bien no venga”. Si eso es cierto, entonces debemos deducir que muchas son las enseñanzas y beneficios que a todos debe dejarnos esta pandemia.

Afirmamos en nuestro artículo precedente que, el hombre sobreviviente de esta crisis debía ser un hombre rico. Es decir, con una comprensión total de su existencia. Con coordenadas psicológicas, mentales, espirituales y humanas muy avanzadas, acrisoladas. Un hombre con una óptica y perspectiva más allá de las valoraciones terráqueas. Un hombre con alas que pueda emprender vuelo hacia lo alto, trascendiendo lo tridimensional.

Insistimos en que este impacto es de tal magnitud que ha fracturado lo visible e invisible y que por tanto esta coyuntura es propicia para construir una arquitectura mundial totalmente nueva y acorde con el orden cósmico.

La educación es una de las áreas que debe ser refundada, radicalmente. En sus objetivos, en sus contenidos curriculares y en su población docente, de tal forma que todo apunte y trabaje con el mismo sentido, con la misma dirección. Para que después de un profundo “mea culpa”, se transforme en una estructura que ponga al hombre en el lugar cósmico-conscientivo que siempre debió estar. Un arquetipo docente que forme consciencias, no que produzca vasallos de un sistema suicida y ecocida.

La educación debe dejar esa farsa de supuestos valores, para dar el salto a promover virtudes. Los valores son de la mente y su órgano materialista, el intelecto. Entre tanto, las virtudes son del alma. Mientras los valores son relativos y dependientes de la geografía, del tiempo y de los entornos culturales. Los valores son relativos y existen circunstancias especiales en que presentan puntos de quiebre.

Las virtudes son universales y atemporales. Es decir, eternas.

Sin duda, la educación es la maquinaria que debe gestar y procrear el hombre nuevo. El hombre equilibrado del cual hablaron muchos sabios, entre los cuales Gurdjieff es muy connotado. Al igual que Ouspensky quien en su “Psicología de la Posible Evolución del Hombre”, hace también importantes aportes a este diseño del hombre universal.

La actual sociedad humana preconiza como valores, la vida, la libertad, la justicia, la salud, la educación, la igualdad, y muchos otros valores más, no son otra cosa que marionetas de la misma farsa.

Si observamos objetivamente, veremos que todos los valores dependen de la vida, porque sin vida no hay valor, ni derecho alguno.

Sensato y conveniente entonces, sería preguntarnos si el valor a la vida se respetó en algunos países europeos cuando en plena curva exponencial de la pandemia, se abandonaron a muchos ancianos y pacientes desconectándolos de equipos y produciéndoles una muerte en solitario y despiadada. Cuando en China se rumoró que podrían quemar vivos a unos 20.000 ciudadanos supuestos portadores del virus. ¿No constituía eso una pena de muerte colectiva?

Cuando las grandes potencias preparan bombas nucleares, bacteriológicas y químicas son para eliminar vidas humanas. Entonces, ¿dónde queda el derecho a la vida?


Cuando la legislación de algunos países aprueba el aborto, ¿dónde queda el derecho a la vida?

Cuando el hambre mata más seres humanos que ese virus, ¿dónde queda el derecho a la vida y los supuestos de solidaridad, altruismo, la filantropía y el llamado amor al prójimo?

Todo eso queda en palabras. En grandilocuencia. En eufemismos hipócritas. En frases de convenciones. De vacía diplomacia. En conclusión, son valores falsos. Como falso es todo el entramado sobre el cual está construido el actual orden mundial.

La salud es una raíz indiscutible del árbol de la vida. Porque es con salud que se perpetúa la vida. Y sin embargo, esta pandemia demostró que todos los sistemas de salud pública son frágiles y permeables a muertes masivas.

Reflexionar sin justificarnos. Cuidar cada paso para marchar todos en la dirección correcta. Marchar los que han comprendido el mensaje que ha dado la vida con la presente crisis. Sacar lo bueno, lo útil, lo necesario para continuar el viaje con energías renovadas para construir juntos un mundo con seres de luz. Un mundo que no mire atrás.

Que sepa vivir un presente continuo donde las virtudes florezcan en el alma humana y aprendamos a vivir el sabio equilibrio que deben tener todas las cosas. Un mundo no de seres perfectos, pero sí de seres virtuosos que jamás transgredan los postulados de la cosmicidad. Dignos siempre del milagro de haber sido hechos a imagen y semejanza del Creador.

Seres humanos donde haya equilibrio estable entre materia y espíritu. Donde todos reconozcamos nuestra responsabilidad existencial espontánea y naturalmente. Seres con consciencia despierta de lo que somos y de las infinitas y eternas potencialidades que tenemos. Seres convencidos que el tamaño de nuestras alas es proporcional al desarrollo de nuestras virtudes. Convencidos que sin transmutación de nuestras energías no es posible crecer en virtudes, en poder y en gloria.

Construir una sociedad nueva con el amor como componente indispensable para la formación del mundo y de los mundos del futuro. Construimos eso o moriremos bajo el fuego mortal de la maquinaria bélica que el mal ha hecho para destruir todo vestigio de civilización. Una sociedad donde Dios jamás tenga que decirnos las palabras lamentables del ritual egipcio: “Te he dado mi paz y me has devuelto la guerra. Te he dado mi amor y me has devuelto el desengaño. ¿Hasta cuándo hijo mío, habrás de contristarme?" que Dios active el poder de su infinita misericordia y nos bendiga a todos.

MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA
M.K.

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