miércoles, 5 de mayo de 2021

NO PODEMOS CERRAR LUMISIALES

“El Ojo de Horus está sobre los misioneros gnósticos y la Sala de MAAT contra los malos pastores.”

La Gnosis es una consecuencia de la Consciencia despierta. Es un mecanismo natural del Ser. Sin Gnosis no es posible el crecimiento y desarrollo del verdadero hombre, del Hombre Causal, que es el hombre doblemente nacido, del fuego y del agua. El Hombre cuyo Padre es el Sol.

Sin embargo, ese crecimiento y desarrollo del Hombre Universal no sería posible, si no existieran los lumisiales como entes organizados para impartir la sabiduría, el conocimiento gnóstico que trasciende las barreras del tiempo y el espacio.

Lumisial significa punto de luz. Es un Centro Magnético donde se manejan energías y vibraciones espirituales que nos conectan con los mundos celestiales, o mundos electrónicos, donde se manifiesta la Vida Libre en su movimiento.

Cuando el glorioso Samael explicó su doctrina de salvación, que es la doctrina del Cristo, fundó esos puntos de luz. Es como si hubiera encendido hogueras de fuego divino sobre la faz de la tierra, para combatir las espesas tinieblas que nublan el alma de los seres humanos, conduciéndolos a dolorosos eventos de sufrimiento, esclavitud e ignorancia.

Quiérase o no, los lumisiales son instrumentos de las Instituciones gnósticas para entregar el mensaje del Cristo a la humanidad.

Por las mismas carencias económicas que los gnósticos hemos sufrido en el trasegar de nuestra existencia, los lumisiales han tenido un periplo de inestabilidad, en cuanto a su ubicación. Algunos han sido fundados en locales alquilados, donde hemos tenido que hacer sacrificios para mantenerlos. Otros se han fundado con el sudor y las lágrimas de nuestros heroicos guerreros. Y así, sucesivamente, demostrando siempre responsabilidad y amor a la enseñanza, cuales dignos herederos de la estirpe combativa del Arcángel Samael.

En la construcción de lumisiales o santuarios gnósticos, hemos sido verdaderos Titanes. En esas luchas hemos apartado distinciones profesionales, de edad, diferencias sociales, o laborales, para amalgamar esfuerzos y voluntades como obreros de la Gran Obra del Padre. Y el tiempo ha demostrado que juntos, todo es posible.

En la noble tarea de fundar lumisiales y de crear un pueblo santo para Dios, hemos hecho cualquier tipo de sacrificio. Todos hemos sido Espartanos Soldados del linaje sagrado de Samael y la dulce sabiduría de Zeus en el Olimpo.

Todos hemos colaborado demostrando en diferentes formas el amor por la enseñanza y por la humanidad. Aquí en Suramérica, donde las carencias se multiplican como los rayos del Sol, unos hermanos hacen el aseo, otros limpian la Sala Ritualistica. Otros aportan el vino, el pan, las flores, las velas, los cirios, los ornamentos sagrados, las sillas, escritorios, manteles, pintura. Los más pudientes donan equipos audiovisuales, electrónicos, computadoras, electrodomésticos, y lo que puedan, para mantener activos esos Centros de Fuego del Espíritu Santo. Los hermanos hacen aportes económicos, rifas, encuentros, paseos y compartires para apoyar la obra del lumisial.

El lumisial es Santo. Para nosotros los gnósticos es como la casa paterna, porque allí se nos consagró a la vida espiritual. Ahí juramos, por nuestras vidas ser fieles al Cristo y a las enseñanzas del Avatara de Acuario. El lumisial es parte de nuestra historia de liberación y pista de donde despegamos hacia los horizontes de las tierras de la luz. Por tanto, creemos que ningún humano quisiera atentar contra su casa paterna. Eso sería un crímen. Una horrenda traición.

Todo lumisial es un punto de luz divina, que en el camino del Cristo nos ayuda a desarrollar la Mística, que es el Cuarto Pilar, la Cuarta Columna del Templo de la Sabiduría. Ese es el sitio donde se celebran los Rituales, que son Cátedra de Sabiduría para el alma. Cátedras de tantrismo blanco. Allí se consagra el Pan Santo de la Vida Eterna y el Vino que es la bebida de Salvación. El lumisial crea nexos entre sus miembros, en virtud de sus energías espirituales y de los Rituales Sagrados que conectan nuestras almas con el Seno Fecundo de todo lo existente, que es el Padre Creador.

Inolvidable el lumisial, porque allí el Sacerdote consagrante, nos dijo en celebérrima noche: “Tocad, y se os abrirá…” Y nosotros dimos los 9 toques que simbolizarían nuestro acceso a los trabajos alquímicos, que buscarían abrir las puertas de los 9 cielos del Dante, en su Divina Comedia.

Allí también nos dijo el oficiante: “Debes despojarte de todo lo que brilla con reflejo engañoso.” Y todavía estamos tratando de cumplir ese mandato.

Un lumisial es un puente tendido hacia el mundo de la Mística, y de la sabiduría, que por sus egregores de paz y amor, crea vínculos espirituales que se proyectan hasta los cielos infinitos.

La actual situación del mundo de hoy, requiere con urgencia crear muchísimos puntos de luz, en vez de cerrarlos o abandonarlos cometiendo la vergüenza del mal pastor.

Necesitamos crear conexión con Seres de Luz. Con regiones celestiales, y esa conexión se desarrolla, en parte, por la ayuda o apoyo que se recibe en los lumisiales. Se apoya con las enseñanzas, las meditaciones, los Rituales, los Sacramentos, los Encuentros, los diálogos filosóficos, teológicos o de actualidad. Se apoya nuestro crecimiento aunque sea con una palabra de fe que proviene de Misioneros, Sacerdotes, Isis, Instructores, o de cualquier hermano de la senda.

Reconocemos que muchos misioneros gnósticos hacen grandes esfuerzos estudiando los temas para transmitir las santas enseñanzas. También podemos afirmar solemnemente que, los medios y ayudas tecnológicos no pueden reemplazar las enseñanzas presenciales. Pues estas tienen muchas ventajas que las redes o el cyberespacio jamás podrán suplantar.

El contacto visual personal, el magnetismo del misionero con su discípulo, la empatía vibracional, la disposición física y  la comunicación lingüística y supralinguistica, son algunos aspectos que jamás pueden ser reemplazados por vías electrónicas. Estas últimas son ayudas, pero no son señuelos para desplazar a los Santos Misioneros ministrando las Divinas Enseñanzas.

Confesamos no conocer ningún Maestro formado por redes de Internet.

Los misioneros tienen en la actual coyuntura mundial, una maravillosa oportunidad para demostrar su ADN Cristico-Samaeliano. Para demostrar que siguen fielmente la parábola del buen Pastor. No pueden, por tanto, contentarse con hacer misión por medios electrónicos y abandonar los lumisiales, o la grey al garete. Por eso dice la Biblia: “El que siembra y el que riega son una misma cosa para la semilla. Pero el que da el crecimiento es Dios.”

Llegó la hora de apoyar los lumisiales con toda la fuerza, pues ellos son órganos vivos del Árbol de la Vida Espiritual, irremplazables para difundir la Gnosis de los Misterios de la Luz Divina.

“El buen pastor conoce a sus ovejas y ellas lo conocen a él. El buen pastor da la vida por sus ovejas”, así nos dijo el Salvador.

Llegó la hora de la gran apostasía, la hora de la estampida final. La hora de la “abominación desoladora” de que habló el profeta Daniel. Lo estamos viendo en muchos países y en otros continentes. Inescrupulosos mercaderes de las Santas Enseñanzas están abandonando sus trincheras y se están convirtiendo en lobos feroces, tal cual lo dijo el Cristo. Ya estaba profetizada su entrada en escena en estos atribulados tiempos del Kali Yuga. Así está escrito en Mateo, 24,24:

“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.”

El Maestro Anubis René Sabaoth me dijo en ameno diálogo: “Hermano, el que convierte la Gnosis en negocio, la Gnosis lo convierte en demonio."

Nuestra permanente oración al Padre de todas las luces porque todos los gnósticos de puro y noble corazón, podamos permanecer firmes en los senderos del Cristo y  fieles a las enseñanzas del glorioso Avatara Samael.

OM TAT SAT IAO

Amén. Amén. Amén.


GNOSIS DE VANGUARDIA

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NO PODEMOS CERRAR LUMISIALES

“El Ojo de Horus está sobre los misioneros gnósticos y la Sala de MAAT contra los malos pastores.”

La Gnosis es una consecuencia de la Consciencia despierta. Es un mecanismo natural del Ser. Sin Gnosis no es posible el crecimiento y desarrollo del verdadero hombre, del Hombre Causal, que es el hombre doblemente nacido, del fuego y del agua. El Hombre cuyo Padre es el Sol.

Sin embargo, ese crecimiento y desarrollo del Hombre Universal no sería posible, si no existieran los lumisiales como entes organizados para impartir la sabiduría, el conocimiento gnóstico que trasciende las barreras del tiempo y el espacio.

Lumisial significa punto de luz. Es un Centro Magnético donde se manejan energías y vibraciones espirituales que nos conectan con los mundos celestiales, o mundos electrónicos, donde se manifiesta la Vida Libre en su movimiento.

Cuando el glorioso Samael explicó su doctrina de salvación, que es la doctrina del Cristo, fundó esos puntos de luz. Es como si hubiera encendido hogueras de fuego divino sobre la faz de la tierra, para combatir las espesas tinieblas que nublan el alma de los seres humanos, conduciéndolos a dolorosos eventos de sufrimiento, esclavitud e ignorancia.

Quiérase o no, los lumisiales son instrumentos de las Instituciones gnósticas para entregar el mensaje del Cristo a la humanidad.

Por las mismas carencias económicas que los gnósticos hemos sufrido en el trasegar de nuestra existencia, los lumisiales han tenido un periplo de inestabilidad, en cuanto a su ubicación. Algunos han sido fundados en locales alquilados, donde hemos tenido que hacer sacrificios para mantenerlos. Otros se han fundado con el sudor y las lágrimas de nuestros heroicos guerreros. Y así, sucesivamente, demostrando siempre responsabilidad y amor a la enseñanza, cuales dignos herederos de la estirpe combativa del Arcángel Samael.

En la construcción de lumisiales o santuarios gnósticos, hemos sido verdaderos Titanes. En esas luchas hemos apartado distinciones profesionales, de edad, diferencias sociales, o laborales, para amalgamar esfuerzos y voluntades como obreros de la Gran Obra del Padre. Y el tiempo ha demostrado que juntos, todo es posible.

En la noble tarea de fundar lumisiales y de crear un pueblo santo para Dios, hemos hecho cualquier tipo de sacrificio. Todos hemos sido Espartanos Soldados del linaje sagrado de Samael y la dulce sabiduría de Zeus en el Olimpo.

Todos hemos colaborado demostrando en diferentes formas el amor por la enseñanza y por la humanidad. Aquí en Suramérica, donde las carencias se multiplican como los rayos del Sol, unos hermanos hacen el aseo, otros limpian la Sala Ritualistica. Otros aportan el vino, el pan, las flores, las velas, los cirios, los ornamentos sagrados, las sillas, escritorios, manteles, pintura. Los más pudientes donan equipos audiovisuales, electrónicos, computadoras, electrodomésticos, y lo que puedan, para mantener activos esos Centros de Fuego del Espíritu Santo. Los hermanos hacen aportes económicos, rifas, encuentros, paseos y compartires para apoyar la obra del lumisial.

El lumisial es Santo. Para nosotros los gnósticos es como la casa paterna, porque allí se nos consagró a la vida espiritual. Ahí juramos, por nuestras vidas ser fieles al Cristo y a las enseñanzas del Avatara de Acuario. El lumisial es parte de nuestra historia de liberación y pista de donde despegamos hacia los horizontes de las tierras de la luz. Por tanto, creemos que ningún humano quisiera atentar contra su casa paterna. Eso sería un crímen. Una horrenda traición.

Todo lumisial es un punto de luz divina, que en el camino del Cristo nos ayuda a desarrollar la Mística, que es el Cuarto Pilar, la Cuarta Columna del Templo de la Sabiduría. Ese es el sitio donde se celebran los Rituales, que son Cátedra de Sabiduría para el alma. Cátedras de tantrismo blanco. Allí se consagra el Pan Santo de la Vida Eterna y el Vino que es la bebida de Salvación. El lumisial crea nexos entre sus miembros, en virtud de sus energías espirituales y de los Rituales Sagrados que conectan nuestras almas con el Seno Fecundo de todo lo existente, que es el Padre Creador.

Inolvidable el lumisial, porque allí el Sacerdote consagrante, nos dijo en celebérrima noche: “Tocad, y se os abrirá…” Y nosotros dimos los 9 toques que simbolizarían nuestro acceso a los trabajos alquímicos, que buscarían abrir las puertas de los 9 cielos del Dante, en su Divina Comedia.

Allí también nos dijo el oficiante: “Debes despojarte de todo lo que brilla con reflejo engañoso.” Y todavía estamos tratando de cumplir ese mandato.

Un lumisial es un puente tendido hacia el mundo de la Mística, y de la sabiduría, que por sus egregores de paz y amor, crea vínculos espirituales que se proyectan hasta los cielos infinitos.

La actual situación del mundo de hoy, requiere con urgencia crear muchísimos puntos de luz, en vez de cerrarlos o abandonarlos cometiendo la vergüenza del mal pastor.

Necesitamos crear conexión con Seres de Luz. Con regiones celestiales, y esa conexión se desarrolla, en parte, por la ayuda o apoyo que se recibe en los lumisiales. Se apoya con las enseñanzas, las meditaciones, los Rituales, los Sacramentos, los Encuentros, los diálogos filosóficos, teológicos o de actualidad. Se apoya nuestro crecimiento aunque sea con una palabra de fe que proviene de Misioneros, Sacerdotes, Isis, Instructores, o de cualquier hermano de la senda.

Reconocemos que muchos misioneros gnósticos hacen grandes esfuerzos estudiando los temas para transmitir las santas enseñanzas. También podemos afirmar solemnemente que, los medios y ayudas tecnológicos no pueden reemplazar las enseñanzas presenciales. Pues estas tienen muchas ventajas que las redes o el cyberespacio jamás podrán suplantar.

El contacto visual personal, el magnetismo del misionero con su discípulo, la empatía vibracional, la disposición física y  la comunicación lingüística y supralinguistica, son algunos aspectos que jamás pueden ser reemplazados por vías electrónicas. Estas últimas son ayudas, pero no son señuelos para desplazar a los Santos Misioneros ministrando las Divinas Enseñanzas.

Confesamos no conocer ningún Maestro formado por redes de Internet.

Los misioneros tienen en la actual coyuntura mundial, una maravillosa oportunidad para demostrar su ADN Cristico-Samaeliano. Para demostrar que siguen fielmente la parábola del buen Pastor. No pueden, por tanto, contentarse con hacer misión por medios electrónicos y abandonar los lumisiales, o la grey al garete. Por eso dice la Biblia: “El que siembra y el que riega son una misma cosa para la semilla. Pero el que da el crecimiento es Dios.”

Llegó la hora de apoyar los lumisiales con toda la fuerza, pues ellos son órganos vivos del Árbol de la Vida Espiritual, irremplazables para difundir la Gnosis de los Misterios de la Luz Divina.

“El buen pastor conoce a sus ovejas y ellas lo conocen a él. El buen pastor da la vida por sus ovejas”, así nos dijo el Salvador.

Llegó la hora de la gran apostasía, la hora de la estampida final. La hora de la “abominación desoladora” de que habló el profeta Daniel. Lo estamos viendo en muchos países y en otros continentes. Inescrupulosos mercaderes de las Santas Enseñanzas están abandonando sus trincheras y se están convirtiendo en lobos feroces, tal cual lo dijo el Cristo. Ya estaba profetizada su entrada en escena en estos atribulados tiempos del Kali Yuga. Así está escrito en Mateo, 24,24:

“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.”

El Maestro Anubis René Sabaoth me dijo en ameno diálogo: “Hermano, el que convierte la Gnosis en negocio, la Gnosis lo convierte en demonio."

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miércoles, 28 de abril de 2021

CUIDANDO TU CRISTO ÍNTIMO.

A Cristo, a su Gloria eterna.

El Cristo es la manifestación de Dios Padre para salvación y reunificación con la Majestad Suprema.

El Cristo es la única vía para la reconciliación, es el único camino. Por esa razón dice de sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida.”

El camino porque es la única vía, el puente que está construido desde la tierra al cielo, de la materia al Mundo de Dios. Por esa misma y única razón, Dios tenía que enviar a su Divina Emanación, a su Hijo, para que “todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Según el capítulo 6, del Evangelio de Juan, “A Dios nadie le vio jamás. Sólo el Hijo que habita en su seno, él le ha dado a conocer.” Y esto es así, porque Dios es espíritu puro; es decir, no tiene cuerpo físico. Por tanto, en Cristo toma expresión corporal para enseñar el Misterio de la salvación de las almas y cumplir así el plan divino de formar hombres solares, a través de la sustancia del amor, usada como energía para reconciliarnos con el Padre y volver a la casa celestial. Enseñanza que está plasmada en la parábola del hijo pródigo.

Y entiéndase que hijo pródigo es toda la humanidad. La humanidad es Lázaro que está muerto y frío por la lepra que es una enfermedad consecuencia de las abominaciones del alma. Lázaro tiene que ser resucitado por el Cristo y la palabra dicha a Lázaro, es también dirigida a toda la humanidad que está muerta, y debe ser resucitada para Dios por el Cristo, el único y Santo Mediador.

Cristo es la Verdad, porque él es con el Padre. Es decir, en cuanto al descenso de Cristo a la tierra, él es su Santa Emanación, pero en su gloriosa resurrección y ascensión, es en el Padre. Por eso la frase dicha al apóstol Felipe: “Mi Padre y yo somos uno. Y el que me ha visto a mí, ha visto al Padre que me envió.”

Cristo es la Verdad para salvación, porque en él se esconden todos los tesoros de la deidad. Él contiene todos los Misterios de la salvación, y el mismo es ese Misterio. Por cuya razón él se constituye en el Salvador, el Jeshua, en el Emmanuel.

La venida del Cristo fue profetizada por Isaías 723 años antes, con el nombre de Emmanuel, que en lengua judía significa “Dios con nosotros.” Y en los tiempos de su encarnación, fue profetizado con el nombre de Jeshua, que significa, “el Mesías, el Salvador.” Si hacemos el ejercicio místico de juntar los dos nombres, veremos un mensaje completo. Así: “Emmanuel es Dios con nosotros” y Jeshua es Dios Salvador. Por tanto, Emmanuel Jeshua, significa: “Dios con nosotros para salvarnos.”

Cristo es la Vida porque él posee el llamado “Don de la Continencia”, es decir, la Causa existente por sí misma. Esa es la Cuarta Prueba de la existencia de Dios, de las Cinco explicadas por Tomás de Kempis, en su libro “Imitación de Cristo.”

Cristo es la Vida porque quien encarna su esencia, su divina naturaleza, su divina consciencia, sus virtudes y sus niveles energéticos, llega también a tener vida en sí y por sí. Esto significa vida eterna.

Hemos explicado así la frase del Maestro Jesús en el Evangelio de Juan, que es el Evangelio del Águila, porque es el de mayor altura espiritual: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”

Ahora bien, a este punto de nuestra disquisición, es insoslayable afirmar que, el Cristo para su nacimiento, crecimiento y desarrollo total, hay que cuidarlo.

Así mismo como se hace con la concepción, gestación, parto y crecimiento de un bebé normal, similarmente hay que proceder en todos los aspectos para llegar a ese hombre nuevo, a ese parto de gloria del cual nos habló Pablo, en su epístola a los Gálatas, 4.19, cuando dijo: “Hijitos míos, por quienes sufro dolores de parto, hasta que Cristo se haya formado en vosotros.”

En ese camino de nuestra propia Belén, para que nuestro Cristo particular nazca del fuego y del agua, tienes que estar atento y vigilante, Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Cuando te convertiste en hazme reír de tus amigos, en chiste cruel para tu familia, y nunca desfalleciste en tus propósitos, es porque estabas Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Cuando en tu trabajo todos te veían raro, y te invitaban a las antiguas orgías, y tú preferías congregarte en tu Lumisial, a escuchar conferencias gnósticas, o participar en la Sagrada Liturgia, es porque estabas Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Cuando tuviste que sufrir los malos tratos de tu pareja, que te pedía fornicación, morbo, aberración, y tú resistías los embates de los demonios Rojos de Seth. Cuando después de tanto martirio y sufrimiento, tuviste que decidir separarte, dejando a tus niños, tu casa, y todo, entonces te cobijaste con el manto del dolor y el llanto, y sin embargo, bendijiste el pan y el vino, en la soledad de tu alma, invocando el auxilio de Dios, estabas Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Cuando cambiaste las lecturas de palangres y dejaste de ver basura televisiva, y te refugiaste, sin fanatismo en la sana doctrina del Cristo y su Avatara Samael, es porque en esos actos estabas Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Cuando hiciste carne y sangre las palabras del Ritual de Consagración: “Dolor y Reflexión, he ahí tu camino”, te preparaste con fe para las pruebas de los 4 Elementos. Te abrumaban los malsanos comentarios de todos, incluida tu familia, que decían que “estabas loco, que la difícil situación económica era por esos estudios en que ahora se metió.”

Viviste una etapa dura, de liberación, de soltar cosas y de aprendizaje para seguir en tu luminoso camino, es porque estabas Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Te abrumaba el recuerdo cuando tu hermano mayor en el mundo físico, poniendo su dedo índice sobre tu pecho, te dijo arrogante: “Usted traicionó la religión de sus padres. Apártese de esa religión y verá que hace dinero.” En ese momento, no perdiste la conexión con tu Ser, le perdonaste su atrevimiento, siguiendo la enseñanza crística, porque querías seguir Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Sabemos cuánto sufriste para desarrollar la castidad. Comprendiste que sin castidad no hay santidad y sin crucifixión no hay ascensión. Después de quedarte sólo, innumerables parejas se postularon para destruir tu soltería obligada. Pero conscientemente, sabías que las mejores parejas no eran las más convenientes. Y en tu soledad, recordabas la frase de Pablo cuando escribió: “Todo me es lícito, pero no todo me es conveniente.”

Tú buscando auxilio, te aferraste con Fe al Divino Gran Jerarca Anubis, el Señor de Toda Perfección, a su perdón y misericordia, y le suplicabas la pareja santa y casta diariamente. Hiciste una pausa en tus súplicas, y un día recibiste la buena nueva. La Madre Divina había intercedido por ti en el Panteón de MAAT, y ya estabas acompañado. Podías encender la Pira Santa, de Pedro. Tu ruego fue escuchado y podías seguir Cuidando a tu Cristo Íntimo.

La castidad era un calvario. Renunciar al inmundo e infernal coito era cosa de vida o muerte, para triunfar. Te recordabas de Samael cuando te enseñó que: “Siete veces cae el justo, y si lo es, siete veces se vuelve a levantar”. Pero lo tuyo eran más de siete veces. Era casi siempre. Nostálgico te venía a la memoria, la anécdota del Maestro Rabolu, quien después de muchas pérdidas, se presentó al Maestro Samael, y con una pistola apuntando a su propia sien, le dijo llorando: “Maestro, yo no sirvo para esto”. Sin embargo, su espíritu rebelde, y la fuerza con que el Iniciador lo ayudó, hicieron que ese Trono de la Justicia Divina, que es Rabolu, pudiera seguir su camino triunfante hacia la Primera Montaña. Cuidando a su Cristo Íntimo.

Tu persistencia, tu disciplina y tu fe han sido armas indispensables para estar atento y vigilante como el vigía en época de guerra. Recuerdas aquella vez, que al terminar una visita misional al Budha Viviente Gargha Kuichines, le pediste su bendición, y él te dijo: “Que el cielo te bendiga, hijo, porque lo vas a necesitar…” Cuando llegaste a tu país, los hermanos gnósticos amotinados en tu contra, habían colocado una gruesa cadena en la reja del Santuario y no te dejaron entrar, no obstante ser tú el mayor benefactor de ese templo sagrado. Terminaron en su rebeldía y desazón, lanzándote las vestiduras sagradas a la calle. Como una chispa, te acordaste de la bendición que te dió el Venerable Anciano.

Te metiste a vivir los Tres Factores, y hace más de cuatro décadas, me dijiste que la muerte psicológica, o transformación de los defectos en virtudes, era como cruzar el océano a nado. Pero veo que bastante has trabajado. Grande es tu comprensión de los defectos. Muchas son las súplicas a la Madre Divina Kundalini y millones los pranayamas hechos en pleno Maithuna para cuidar la energía y para que la Adorable Majestad Femenina te ayude a sacar los mercaderes del Templo.

Me dijiste que tu cambio fue paulatino, pero firme. Tus palabras, tu modo de ver la vida, la valoración de los eventos, de las personas, de sus debilidades, sus méritos. Tu gerencia del tiempo, que ahora utilizas al máximo, sin perder la ubicación de tu país psicológico, te han hecho crecer. Nunca has perdido la vista en el galardón. Todas tus cosas te llevan a estar siempre Cuidando a tu Cristo Íntimo.

Trabajas duro, demasiado duro y eso te ha permitido sobrevivir a terremotos, hecatombes, y movimientos sísmicos de los gnósticos. Ahora sabes que no has perdido tu existencia. Sabes que Dios te bendijo con la sabiduría dulce que tú Maestro te enseñó cuando tomaste el camino de la gloria.

Aprendiste que el Cristo es la puerta estrecha. Aprendiste que la sabiduría está en el temor a Dios, y la inteligencia en cumplir su voluntad.  Por cuya razón, el Sabio Salomón en su Invitación proclamó: “Inteligencia y sabiduría, dadme la corona”. La Corona Sephirotica que es la Corona de la Vida Eterna.

Has comprendido que Cristo es la Misericordia del Padre vertida en el Sacratísimo Ser de Jesús, para salvación y redención del género humano. Has comprendido que la gloria es el Sol de los muertos. Sí. De los que han muerto en sí mismos. Y han levantado la Serpiente de Fuego sobre su vara, como lo hizo Moisés en el desierto. Sí. En el desierto de su vida.

Negarte a ti mismo te permitió conocer tu verdadera dimensión. La dimensión donde todas las máscaras se caen y sólo tu Ser se manifiesta.  La eternidad del Todo.

Sigues en guardia, vigilando. Siempre estás Cuidando a tu Cristo Íntimo.

¡Que Dios guarde tu camino, guerrero de la Luz Divina!


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jueves, 22 de abril de 2021

PARALELO ENTRE UN SANTO Y UN MAESTRO

 

A Asun, primer alma misericordiosa del mundo.

Muchas personas del común, e incluso de las filas gnósticas, no saben con exactitud y certeza cuáles son las diferencias entre un Santo y un Maestro.

Por el método de comparación y contraste trataremos de abordar pedagógicamente tales diferencias.

Un Maestro es un Santo, pero un Santo no es un Maestro.

Un Santo desarrolla algunas virtudes, pero no trabaja con el fuego sexual del Espíritu Santo.

Todo Maestro es hijo del fuego Sagrado y por tanto, una chispa del Gran Todo convertida en hoguera del Mahamvantara.

Un Maestro cuando tiene Cuerpos Solares es dueño de su propio destino.

Un Santo está sujeto a la ley de Retorno y Recurrencia; es decir, no se ha liberado de las leyes que rigen la humanidad, pues no posee Cuerpo Causal Cristificado.

Un Maestro para lograr tal nivel, tiene que trabajar con su esposa en la Cruz del Cristo, morir psicológicamente, es decir,  transformar sus defectos en virtudes, y cumplir con los Protocolos sagrados enseñados por la Majestad Divina para tales actos tántricos.

Un Maestro no necesita ser un ermitaño; al contrario, cumple rigurosamente lo establecido por la Biblia en 1Timoteo, cap.3.

Un Santo es reconocido como tal en determinada religión, y su elevación a los altares depende de procedimientos y de humana burocracia, e incluso, hasta de influencias o dádivas a los funcionarios encargados de su canonización.

Un Maestro es Maestro en el Cosmos Infinito, y su condición es otorgada en función de sus obras, por Jerarquías Siderales, que no están sujetas a humanos procedimientos. Es decir, es Hijo del fuego Sagrado por los trabajos realizados en la Novena Esfera.

Un Santo por su creencia, y a veces, por su fe, puede interceder ante Dios, pero su poder es limitado, y los llamados “milagros”, son realizados con ayuda de material psíquico del creyente.

Un Maestro es un sabio que conoce a cabalidad las leyes de la naturaleza, y puede mandar los 4 Elementos y sus elementales, sin violar ninguna ley. Por ser hijo del fuego, tiene poder sobre los integrantes de la Creación entera.

El conocimiento de un Maestro abarca ciclos anteriores y posteriores a su encarnación; pues, puede decidir en concordancia con los Ángeles de la Vida y los Jerarcas de la Ley Divina, la ubicación y tiempo de su nuevo nacimiento carnal.

Un Santo puede tener defectos, o manifestaciones egoicas, pero jamás tratará de transformarlos en virtudes usando la energía sexual, porque no la conoce y por esa razón, no trabaja con ella.

Respecto al uso de las energías creadoras, podríamos decir que algunos Santos están cerca de la Cruz del Cristo, merodean alrededor de ella, pero no suben a ella para crucificarse y morir con el Salvador en su máximo sacrificio tántrico. Ese es el máximo sacrificio, el que elabora el Elixir de la Resurrección y de la Vida Eterna. Ese es el Misterio de todos los Misterios, que es harto conocido y practicado por todo Maestro verdadero. Por todo hijo del Fuego Sagrado de Pentecostés. Es esa práctica la que da la santidad al Maestro. Esa es la sabiduría  que el apóstol Pablo conocía y practicaba, por lo cual pudo escribir:

“Sin santidad nadie podrá ver a Dios.”

Algunos que se dicen cristianos, son enemigos de la Cruz de Cristo. Y no practican las enseñanzas ocultas que encierran sus Misterios, como lo dice la Biblia en  Efesios, 1.16.

“Y mediante la Cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” Reconciliar a ambos, quiere decir a la pareja tantrica. Porque es por medio de la Cruz que llegamos a Dios. Por eso se dice que: “Solo la Cruz salva.”

Así mismo, la frase: “matando en ella las enemistades”, significa que en el acto sagrado de la Cruz, es donde debemos llevar nuestros defectos, previamente comprendidos para que la energía y el amor de nuestra Madre Divina Kundalini particular los transforme en virtudes. Esa sabiduría es totalmente desconocida por la inmensa mayoría de los Santos, a excepción de muy pocos, como San Benito que si conocía estos Misterios y practicaba con Santa Gertrudis el Arcano AZF, de lo cual hay prueba fehaciente, porque su Cruz o su llamada medalla, contiene en latín todas esas enseñanzas y valiosas para toda persona que busque la realización plena de la Redención de su alma.

Un Santo es un individuo religioso, público, que sólo es venerado después de muerto. Mientras que un Maestro es habitante sagrado de Tierra Santa.

Un Maestro maneja energías y fuerzas ocultas y desconocidas para un Santo. El Maestro tiene poder para meter su cuerpo físico en el Hiperespacio y desaparecer de los ojos carnales. Puede moverse en diferentes dimensiones del Cosmos Infinito.

Todo Maestro sabe transformar energías y usarlas para su crecimiento y desarrollo espiritual. Por esas energías contenidas en los respectivos Hidrógenos sexuales, es que el Maestro nace a la vida por segunda vez. Ese nacimiento del que habló Jesús el Cristo a Nicodemo, cumpliéndose en el Maestro lo consagrado en el Evangelio de Juan, cap. 1. 12, 13.

Un Santo es muy limitado en el manejo de las fuerzas de la naturaleza, y por no ser hijo del fuego sagrado no tiene poder sobre los Elementos y las creaturas que los integran.

Todo viene del Fuego y todo vuelve al Fuego. Si sabemos que Dios es fuego abrasador, también debemos entender que todo viene de Dios y todo vuelve a Dios.  Un Maestro que realice el Orden de las Jerarquías Divinas y que haya trabajado en las Tres Montañas, ascendiendo a los cielos infinitos, es de hecho, un Hijo de Dios.

Un Santo tiene una relativa fuerza basada en creencias, en castidad abstemia, en ayunos, en oración, en misticismo, alejamiento del mundo, penitencias voluntarias, en pratyaras de silencio, en votos de humildad, y tampoco está sujeto a tentación con mujer alguna. Es decir, no trabaja en la cristificación de su alma con el fuego de Pentecostés.

Innegable que algunas veces para llegar a ser Maestros hay que pasar por la etapa del Santo. Pues esta etapa desarrolla un misticismo, una disciplina, que la condición de Maestro requiere como indispensable.

Así tenemos ejemplos: Tomás de Kempis fue una etapa del Iniciador Samael Aún Weor. San Francisco de Asís, fue una encarnación del Maestro Anubis René Sabaoth. Pablo de Tarso fue una etapa del Maestro Hilarión, Ser Divino, del Rayo de la Ciencia y de la Medicina, y así, sucesivamente.

Un Santo está lleno de dogmas de su grupo religioso. Mientras que un Maestro está lleno de razones, y de una lógica superior que le dan una sabiduría y un discernimiento espiritual objetivos.

El Maestro contiene al Santo, pero un mundo al revés, como el occidental, venera y valora más al Santo que al Maestro, debido a su fanatismo e ignorancia.

Un Maestro es un ciudadano del Cosmos y miembro del Círculo Consciente de la Humanidad Solar. Entre tanto que, a algunos Santos sólo los conocen en su religión o en su país natal.

Un Maestro enseña a desarrollar virtudes, que son valores purificados por el fuego divino. Mientras un Santo enseña a aceptar creencias y a multiplicar dogmas ciegos.

Lo que es inexplicable para un Santo, es plenamente explicable para un Maestro.

Los Santos desarrollan férrea disciplina, pero a excepción de muy pocos, no desarrollan los sentidos del alma, como sí lo hace un Maestro con la Telepatía, la Clarividencia, Intuición, Clariaudiencia, Sentido Espacial, Cuerpo Astral y Recuerdos Conscientes de Vidas pasadas.

Por lo cual, un Maestro tiene encendidos los 7 Candeleros, del que habla el profeta Zacarías, en el capítulo 4 de su libro. Veamos la siguiente transcripción:

“Volvió el Ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.

Y me dijo, ¿qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él.

Y junto a él, dos olivos, uno a la derecha del depósito, y el otro a la izquierda...

Hablé más y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro, y a su izquierda?

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y él dijo: Éstos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”

En la Sagrada Gnósis de los Misterios de la Luz Divina, enseñamos a comprender y trabajar con esas revelaciones de la Santa Biblia. Por eso, nuestras enseñanzas tienen raíces divinas, todas ellas inspiradas en la Roca de Salvación que es el Cristo.

Ser Santo es bueno, pero ser Maestro, es mejor.

El Santo tiene sueños que sólo el Maestro puede realizar a través del Fuego Divino.

¡Salve, oh Maestro de las Ofrendas!

¡He aquí que llego en paz hacia vosotros para gustar el alimento que la Gran Divinidad me concede todos los días!

De nuestro libro, “Poemas de Luz y Esperanza”, transcribimos lo siguiente:

 

MAESTRO

El Maestro es un halo de Luz

salido del fuego universal

Gracias, Maestro.

Eres la sal de la sabiduría

que junta azufre

con mercurio filosofal.

Eres el éter

sagrado e infinito

que me permite

besar estrellas

y buscar mi sol

en el Sol.

Maestro, Sol de medianoche.

Maestro Sol

Maestro Luz.

¡Heme aquí, Maestro!

 

QUE DIOS TODOPODEROSO NOS BENDIGA A TODOS EN ESTA HORA DE LA GRAN TRIBULACIÓN.

AMÉN. AMÉN. AMÉN.

MARIANO JOSÉ HERRERA VILLERA

MAESTRO MOISÉS KAOMNICO


GNOSIS DE VANGUARDIA

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